En 1995, la Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia, junto con la propia Denominación de Origen, pusieron en marcha la celebración, por estas fechas, de una fiesta del queso con motivo de su nacimiento anual. Una ceremonia de bienvenida al Queso Nuevo. De esta manera surgía la presentación del Queso Joven Idiazabal, que cada año […]

En 1995, la Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia, junto con la propia Denominación de Origen, pusieron en marcha la celebración, por estas fechas, de una fiesta del queso con motivo de su nacimiento anual. Una ceremonia de bienvenida al Queso Nuevo. De esta manera surgía la presentación del Queso Joven Idiazabal, que cada año se celebra en la localidad guipuzcoana de Ordizia.

Un acto en el que se cumplen dos tradiciones: la realización del corte del queso, que realiza una reconocida figura de la gastronomía, y el homenaje a quien haya destacado por la defensa e impulso del queso Idiazabal y a los pastores que hayan acreditado durante la temporada la calidad en su elaboración.

Las dos primeras presentaciones históricas de este evento corrieron a cargo de dos cocineros que están considerados como el verdadero núcleo del movimiento de la nueva cocina vasca: en 1995, el corte fue realizado por Juan Mari Arzak (Arzak, San Sebastián) y al siguiente año la responsabilidad recayó en Pedro Subijana (Akelarre, San Sebastián), ambos actualmente con tres estrellas Michelin en su haber.

Este año, Ana Larrañaga, directora de Fitur

En la celebración prevista para este año, que tendrá lugar en Ordizia el próximo tres de Abril, será Ana Larrañaga, directora de la Feria Internacional de Turismo Fitur, la encargada de dar la bienvenida al joven Queso Idiazabal, siendo homenajeado el artista Nestor Basterretxea.

En 2012 el encargado de cortar el queso fue Joxe Mari Aizega, director del Basque Culinary Center y en 2011, Eneko Atxa, cuyo restaurante Azurmendi (Larrabetxu, Vizcaya) ha obtenido este año su tercera estrella Michelin.

Acerca del Idiazabal

Sin apenas variaciones a lo largo de más de ocho mil años, desde el Neolítico, pastores y ovejas latxas (raza autóctona del País Vasco) han seguido las viejas rutas determinadas por las estaciones: los pastos de altura en primavera, verano y otoño, y los valles durante el invierno, a fin de aprovechar un alimento natural que sigue un ciclo inmutable.

La oveja latxa es un animal pequeño, rústico. Una oveja de ordeño que produce una cantidad de leche limitada: unos cien litros por temporada, principalmente desde febrero hasta junio, pero de gran calidad. Se trata de un tipo de oveja resistente, buena transformadora de pastos y excelente criadora de corderos. 

Pero las ovejas latxas (y carranzanas), además de la alta calidad de la leche que ofrecen, tienen su alto valor añadido en otros muchos aspectos diferenciales: el Idiazabal es un queso de leche cruda, exclusivamente de oveja latxa y/o carranzana, curado durante un mínimo 2 meses y que puede presentarse en sus variedades de ahumado o sin ahumar.

Un producto vivo, que nace, vive y muere. Su elaboración se inicia en diciembre, aunque en algunas zonas esta fecha se retrasa por diversos de motivos. Es fundamental tener en cuenta que para su consumo es necesario un proceso de maduración de tres meses, pues es necesario evitar cualquier tipo de infecciones. De ahí que se considere que el mes de abril es el adecuado para su presentación.

El Idiazabal está además considerado como uno de los productos lácteos estrella a nivel europeo: en 1992 fue nominado como ‘Producto Patrimonio Gastronómico Europeo’ por el Ministerio de Agricultura francés y en 1995 logró en Parma el primer premio al ‘Mejor Queso Europeo de Oveja’.

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