El verano es época de barbacoas y de probar platos atrevidos, pero los riesgos de infectarse con una bacteria intestinal tras comer carne cruda o poco cocinada aumentan a medida que suben las temperaturas. Acaba de pasar en Bélgica, con 19 afectados por la Escherichia coli. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), ofrece en su portal oficial algunos consejos para que algunos platos que, como el steak tartar o el carpaccio, emplean carne cruda en su elaboración, no nos estropeen las vacaciones.
Es habitual que este tipo de preparaciones se consuman en verano, cuando las altas temperaturas aumentan el riesgo de que en la carne sin cocinar proliferen bacterias como la Escherichia, la Salmonella o el Campylobacter. Son muchos los posibles sustos que pueden esconderse en la carne cruda.
Pero no sólo la carne cruda, sino también la que no ha pasado suficiente tiempo al fuego –algo frecuente en las veraniegas barbacoas– puede crear problemas. Para evitarlo, la OCU recomienda tener en cuenta las siguientes precauciones:
- La carne picada y la carne de pollo son las más arriesgadas para comer crudas o poco cocinadas. Cocine bien el pollo: la carne debe separarse del hueso sin dificultad.
- Tanto antes como después de cocinarla, no deje la carne a temperatura ambiente más tiempo del estrictamente necesario.
- No cocine carne congelada. Espere a que se descongele completamente antes de ponerla al fuego. De lo contrario, es fácil despistarse y servirla con algunas partes todavía crudas. Cocine la carne de manera uniforme.
- Utilice platos y utensilios diferentes para la carne cruda y para la carne ya cocida, manteniendo separados ambos tipos.
- Nunca reutilice líquidos en los que haya marinado carne cruda.



