Madrid ha puesto en marcha un plan de preservación de razas autóctonas en peligro de extinción, entre ellas las ovejas Rubia de El Molar o Colmenareña, las vacas Berrenda en Negro y Colorado, o la cabra de Guadarrama, a las que recientemente se ha destinado un importante presupuesto.

La Comunidad de Madrid trabaja en la preservación de las razas autóctonas bovinas, ovinas y caprinas en peligro de extinción en la región. Las razas autóctonas en la Comunidad ascienden a cerca de 21.000 cabezas, de las que casi 16.000 corresponden a razas autóctonas en peligro de extinción, como son las vacas Berrenda en Negro y en Colorado (con casi mil ejemplares censados), la cabra de Guadarrama (unas 6.500 cabezas), y las ovejas Rubia de El Molar (más de 1.600) o Colmenareña (6.650).

Razas autóctonas madrileñas

“La Comunidad de Madrid ha concedido un total de 3,3 millones de euros en esta legislatura a la agricultura y la ganadería ecológicas y a las razas autóctonas. Y este mismo mes hemos autorizado más de 1,3 millones de euros para el mantenimiento de estas razas autóctonas en peligro de extinción”, explica el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Carlos Izquierdo.

Unas ayudas —cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), por la Administración General del Estado y por la Comunidad de Madrid— que permiten prestar apoyo a los ganaderos y poner en marcha programas de conservación y mejora genética para que se puedan mantener estas razas, generando sementales que puedan garantizar su continuidad.

La actividad ganadera en la región

Sobre este tema, el consejero, Carlos Izquierdo, destaca la importancia de la actividad ganadera que se lleva a cabo en la región, que aglutina más de 4.800 explotaciones con cerca de dos millones de animales en total, entre bovino, caprino, ovino, equino, porcino, aviar y colmenar, y que “tiene una gran importancia para la Comunidad por su papel en la conservación y el mantenimiento del medio ambiente”.

“La actividad ganadera es uno de los ejes del deseado desarrollo rural, pues fija población, facilita la pervivencia de oficios tradicionales, contribuye a la dinamización de economías pequeñas y favorece la explotación de terrenos difícilmente utilizables en zonas de montaña; por todo ello mantiene un destacado papel en la conservación del medio ambiente”, añade Izquierdo.

La producción final agraria madrileña se sitúa en unos 256 millones de euros, de los 117 millones corresponden a producciones ganaderas. Además, hay censados más de 12.000 profesionales del campo, entre agricultores y ganaderos.

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Razas autóctonas madrileñas en peligro de extinción
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Madrid ha puesto en marcha un plan de preservación de razas autóctonas en peligro de extinción, entre ellas las ovejas Rubia de El Molar o Colmenareña, las vacas Berrenda en Negro y Colorado, o la cabra de Guadarrama.
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