Coincidiendo con la celebración del congreso ‘Lo Mejor de la Gastronomía’, se ha puesto en marcha la segunda quincena de Tapas, salazones y vinos Alicante, una iniciativa en la que un total de 54 restaurantes y bares especializados de 17 municipios de toda la provincia compiten en la preparación de la mejor tapa de la […]

Coincidiendo con la celebración del congreso ‘Lo Mejor de la Gastronomía’, se ha puesto en marcha la segunda quincena de Tapas, salazones y vinos Alicante, una iniciativa en la que un total de 54 restaurantes y bares especializados de 17 municipios de toda la provincia compiten en la preparación de la mejor tapa de la zona.

El evento permite que muchos de los mejores restaurantes alicantinos se sumen a él, ofreciendo al público sus tapas más elaboradas y maridadas con vinos de la región, pero a unos precios muy económicos.

Cada establecimiento participante ofrecerá, hasta el 20 de noviembre próximo,  tres tapas diferentes -Tapa Tradicional, Creativa o de Salazón- al precio de 1,5 euros cada una con el objetivo de «fomentar el consumo y la diversidad gastronómica”.

 

Un jurado compuesto por expertos en gastronomía decidirá los restaurantes ganadores en cada una de las tres categorías, que recibirán el reconocimiento en el transcurso del certamen Lo Mejor de la Gastronomía.

Cómo maridar los salazones

La D.O. Vinos de Alicante, que también apoya esta iniciativa, aprovecha la ocasión para recordar algunos maridajes muy recomendables entre sus excelentes vinos y un producto tan típicamente alicantino como los salazones.

Como por ejemplo, el bacalao con vinos blancos o espumosos. Si el bacalao viene más condimentado con tomate u otros productos, el ideal es un vino blanco fermentado en barrica o un rosado de monastrell que le aportará más estructura para mantener la armonía.

Para la hueva o la mojama también son buenas las opciones anteriores, pero se pueden encontrar más matices con algún tinto joven. Dependiendo de la complejidad de la elaboración de la tapa, se puede ir avanzando hacia los tintos de crianzas, donde los toques balsámicos de madera y la madurez de la fruta le aportarán una gran sensación en boca y profundidad de cata.

Y para los más valientes, recomiendan el maridaje por contraste con los vinos dulces, ya que la sal y los taninos del vino encuentran siempre numerosos equilibrios entre sí.