El influyente crítico estadounidense de vinos Robert Parker, editor de la prestigiosa publicación Wine Advocate, ha ensalzado el trabajo realizado por la Denominación de Origen de Málaga y Sierras de Málaga, con motivo de la cata de las últimas añadas de los vinos de las bodegas de Jorge Ordóñez.
En la que de hecho se trata de la primera ocasión en que Parker se refiere a esta Denominación de Origen, el crítico escribe: “La historia de los vinos de Málaga se puede seguir hasta el año 600 antes de Cristo, en la época Griega. En siglo XV los vinos de Málaga figuraban entre los preferidos de los Reyes Católicos. A finales del XIX perdieron ese favor para recuperarlo ahora gracias a un grupo de productores liderados por Jorge Ordóñez y su hermana Victoria”.
El moscatel seco Botani, el primero que se elaboró en Málaga, realizado 100 por cien con variedad moscatel de Alejandría, es uno de los vinos más queridos de Robert Parker, según afirma en la cata de la última cosecha de 2011, calificada con 91 puntos: “Un ejemplo de cuanto amo a Botani es que para la boda de mi ahijada en el último verano, en Pittsbugh, compré 5 cajas para la recepción. Además de ello, compré 3 cajas de Botani 2011 para consumir en mi casa a lo largo de este verano y los primeros días del otoño”.
“Una de las vendimias más singulares del mundo”
El crítico estadounidense también destaca la cosecha que da lugar a este vino, que comienza a principios de agosto para capturar el frescor y el increíble perfume afrutado de esta variedad de uva. Su vendimia en el corazón de la Axarquía, en Almáchar, es, de hecho, una de las más singulares de todo el mundo. Una zona de impresionantes laderas de hasta el 70% de pendiente, donde se recoge la uva a mano, ante la imposibilidad de introducir maquinaria, y se utilizan mulas para transportar las pequeñas cajas.
Un poco de historia
Los vinos dulces de Málaga han gozado históricamente de renombre internacional. Fueron tan aclamados, que en 1791, el Embajador de España en Moscú obsequió a la Emperatriz Catalina II de Rusia con unas cajas de dichos caldos. La soberana quedó tan satisfecha y sorprendida por su excelencia que decidió quitar los impuestos a estos vinos cuando se exportaran a Rusia.
Pero la decadencia de los vinos dulces de Málaga comenzó a finales del siglo XIX, con la plaga de la filoxera y siguió en el XX, pues este tipo de caldos dejó de estar de moda. Ese declive provocó la bajada de calidad de los sistemas de recogida de las uvas y producción de dichos vinos dulces de Andalucía. Un sistema de producción centenario que se está recuperando ahora.
Artículos relacionados
Comienza la vendimia de la Axarquía, una de las más bellas de Europa
El mejor vino orgánico del mundo, de la D.O. Málaga