En la Unión Europea se estima que se desperdicia o se pierde un 20 % de la producción alimentaria, algo que hoy en día no tendría que suceder sino que, por el contrario, debería convertirse en un problema del pasado transformando el sistema alimentario en uno que sea sostenible.

Por ello, la organización internacional Slow Food y la red europea para la eliminación de residuos Zero Waste EU han desarrollado una guía con las directrices necesarias para que los municipios puedan prevenir la generación de desperdicios alimentarios basándose en ejemplos de proyectos e iniciativas que ya han sido implementados con éxito en toda Europa, como es el caso de París y Mouans-Sartoux en Francia, Milán en Italia, Oporto en Portugal, Gante y Brujas en Bélgica, más de 300 ciudades en Chequia, Ljubljana en Eslovenia o Pontevedra en España, entre otros.

Y es que, según Slow Food, “abordar los desperdicios alimentarios requiere pasar a la acción en toda la cadena de suministro, puesto que es una consecuencia sistémica de nuestro sistema alimentario. Y solo podemos tener éxito si los municipios, tanto si son urbanos como rurales, trabajan juntos con las comunidades agrícolas y con los productores alimentarios en los cinturones verdes que rodean las ciudades y en las zonas rurales”.

Con estas directrices se pretende ilustrar y ofrecer ejemplos concretos sobre qué puede hacer un municipio para reducir los desechos alimenticios como parte de una transición más amplia hacia sistemas alimentarios sostenibles, incluyendo acciones como la prestación de incentivos financieros o el apoyo financiero a iniciativas locales, el diseño de marcos normativos, pero también brindando espacios físicos, asesoría, promoviendo la donación de alimentos y sensibilizando en torno a la problemática del desperdicio alimentario.

Pero para tener éxito en el objetivo final de reducir los residuos alimentarios locales es necesario incluir también acciones de tipo individual para evitar el desperdicio alimentario en los hogares, como por ejemplo, aprovechar alimentos sobrantes o a punto de madurar con platos como este Quiche de bacalao y restos de espinacas, elaborado en base a una receta ofrecida por ANFABASA, la Asociación Nacional de Fabricantes de Bacalao y Salazones.

Quiche de bacalao y restos de espinacas

INGREDIENTES

  • Espinacas ya cocinadas que nos hayan quedado de algu plato anterior
  • Unos 150 g de bacalao desalado
  • 1 paquete de pasta de hojaldre
  • 200 g de crema de leche
  • 150 g de queso rallado tipo emmental
  • 3 huevos
  • Sal y pimienta

ELABORACIÓN

Ponemos la pasta de hojaldre en un molde y la cocinamos al horno unos 10 minutos. Después l sacamos y reservamos.

Desmigamos el bacalao en trocitos pequeños.

En un bol batimos los huevos, la sal, la pimienta, y añadimos el queso rallado, el bacalao y las espinacas sobrantes ya cocinadas y troceadas y, finalmente, la crema de leche.

Mezclamos todo bien, añadimos la mezcla al molde de hojaldre, metemos al horno precalentado a 180 ºC durante 25 minutos y listo.

Quiche de bacalao y restos de espinacas (receta sin desperdicio)
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Quiche de bacalao y restos de espinacas
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