Este año, en numerosas comunidades autónomas, como Castilla-La Mancha, Extremadura o Andalucía, la recolección de la uva ya ha comenzado, lo que supone un adelanto de más de veinte días respecto a las fechas habituales.
Así lo alertan desde la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) añadiendo que este adelanto del inicio de la vendimia 2026 —una de las más tempranas que se recuerdan en España— es una situación atribuyen directamente a los efectos del cambio climático.
Vendimias y cambio climático
“Las intensas olas de calor registradas durante los últimos meses han acelerado la maduración de la uva, alterando el calendario tradicional de la vendimia y provocando, además, una importante merma en la producción”, explican desde UPA, cuyas primeras estimaciones son que la cosecha de este año podría situarse al mismo nivel o incluso por debajo de la registrada en 2025, la segunda peor del siglo.
Esta reducción de la producción coincide, además, con un menor volumen de existencias de vino almacenadas. Sin embargo, esta situación no se está traduciendo en una mejora de los precios que reciben los viticultores.
“Las expectativas del mercado siguen siendo muy bajas y las ofertas que se están planteando continúan sin cubrir los costes de producción, a pesar de que la lógica del mercado apuntaría a una revalorización del producto ante un menor stock. La combinación de menores cosechas, costes de producción disparados y precios insuficientes está haciendo inviable la actividad de miles de explotaciones familiares», denuncian desde la organización agraria y ganadera
Y es que los fertilizantes, el combustible, la energía y otros insumos han incrementado notablemente los costes en los últimos años, mientras que la rentabilidad del cultivo continúa deteriorándose y, según UPA, como consecuencia de esta falta de rentabilidad, cada vez más viticultores se ven obligados a abandonar la actividad o arrancar sus viñedos, una tendencia que se repite campaña tras campaña y que está provocando una preocupante pérdida del potencial productivo del país. “Entre 2005 y 2025, España ha perdido más de 200 000 hectáreas de viñedo, una cifra que evidencia el progresivo retroceso de un cultivo estratégico para numerosas comarcas rurales”, detallan desde esta organización.
Paquete de medidas urgentes
Ante esta situación, UPA reclama un paquete de medidas urgentes que permita garantizar la viabilidad del sector vitivinícola, que incluiría:
- El cumplimiento estricto de la Ley de la Cadena Alimentaria por parte de las bodegas, de forma que los precios pagados a los productores cubran, al menos, los costes efectivos de producción.
- La creación de una ayuda específica para el viñedo de secano en el marco de la próxima Política Agraria Común (PAC), reconociendo el importante papel ambiental, económico y social que desempeñan estas explotaciones.
- La puesta en marcha de una línea de ‘arranque quirúrgico’, financiada conjuntamente por el Ministerio de Agricultura y las comunidades autónomas, para zonas en que sea necesario reordenar el potencial productivo sin poner en riesgo el conjunto del sector.
- Ayudas complementarias por parte de las comunidades autónomas que refuercen las aprobadas por el Ministerio para compensar el incremento de los costes de fertilizantes y combustible.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
El cambio climático ha adelantado más de veinte días la vendimia de 2026 en España, convirtiéndola en una de las más tempranas de la historia. Según la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), las intensas olas de calor han acelerado la maduración de la uva, reduciendo drásticamente la producción a niveles mínimos históricos. Esta crisis se ve agravada por unos costes de producción disparados (fertilizantes, combustible y energía) y precios de venta insuficientes que no cubren los gastos del sector. Como consecuencia, la actividad de miles de explotaciones familiares se ha vuelto inviable, provocando el abandono progresivo de viñedos en todo el país.


