Existen cientos de lugares maravillosos en el mundo, de todos los estilos imaginables —exóticos, lujosos, históricos, de ocio…— que ofrecen alojamiento a los miles de viajeros internacionales que buscan disfrutar de una experiencia diferente y única. Sin embargo, ha sido una fortaleza construida desde cero, hace apenas cinco años, en el desierto de Rajasthan (India), […]

Existen cientos de lugares maravillosos en el mundo, de todos los estilos imaginables —exóticos, lujosos, históricos, de ocio…— que ofrecen alojamiento a los miles de viajeros internacionales que buscan disfrutar de una experiencia diferente y única. Sin embargo, ha sido una fortaleza construida desde cero, hace apenas cinco años, en el desierto de Rajasthan (India), la que se ha merecido el título de hotel más extraordinario del mundo por la guía Lonely Planet.

Aislado sobre una inmensa una duna de arena, con las únicas vistas de la tierra reseca y los escasos y empobrecidos arbustos del desierto de Thar que le rodea, el hotel Mihir Garh —Fortaleza del Sol— fue levantado palmo a palmo por un equipo de 150 artesanos locales que tardaron dos años en construir las nueve lujosas suites de 158 metros cuadrados que conforman la edificación.

Y en su interior, todo hecho a medida: muebles de Jodhpur, chimeneas hechas con estiércol de vaca y barro al modo más tradicional de la zona, alzapaños inspirados en escenas ecuestres, bordes redondeados haciéndose eco de los de las chozas de la tribu local de los Bishnoi, el ave nacional de la India avivando una cola enjoyada a través de una pared con frescos, pavos reales, acacias…

Sin embargo, toda esta acumulación de lujo no es para Lonely Planet tan importante como la sensación percibida de que alguien ha concedido al visitante la exclusiva posibilidad de introducirse en un particular mundo de fantasía.


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