El huevo es una de las joyas nutricionales más completas de la naturaleza, siendo superado prácticamente solo por la leche materna debido a su densidad biológica. Su función original de albergar y desarrollar una nueva vida garantiza que contenga un abanico excepcional de vitaminas, minerales y grasas saludables, consolidándose como un pilar fundamental en cualquier patrón de alimentación equilibrado.
Cuando nos ponemos a cocinar, uno de los resultados que esperamos conseguir es lograr unos platos saludables y sabrosos. Pero a veces el tradicional salpimentado de los alimentos no resulta suficiente, y las recetas necesitan que les apliquemos un extra de sabor.
Según la RAE, la definición de aperitivo es la ingesta de algún tipo de comida que “sirve para abrir el apetito”, entendido éste como “las ganas de comer”, además, también, de definirlo como la “bebida que se toma antes de una comida principal”.
La pasta es uno de los productos preferidos en todo el mundo. Aunque se trata de uno de los alimentos más ancestrales y se desconoce su origen, probablemente ligado al propio desarrollo de la agricultura —se trata simplemente de mezclar un cereal con agua—, es un producto que puede encontrarse en las cocinas populares de muchos países y culturas.
La lucha contra el desperdicio de alimentos es actualmente una prioridad ambiental en Europa, que se ha propuesto el objetivo de reducir las pérdidas en un 50 %.
Cada vez más, las marcas de alimentación están avanzando a través de la innovación y la adecuación de sus productos a las nuevas tendencias para ofrecer alimentos más prácticos, fáciles y rápidos de utilizar y, sobre todo, de confianza.
Las salsas desempeñan un papel fundamental en la cocina, ya que tienen la capacidad de transformar por completo una receta. Más allá de acompañar a un plato, aportan contraste, profundidad y equilibrio, realzando sabores que de otro modo pasarían desapercibidos.
El desperdicio alimentario no es solo un descuido doméstico, es un golpe directo a la economía familiar y al equilibrio ambiental, considerando que el 50 % de las familias desecha una porción crítica de sus compras semanales.
La manzana es uno de los cultivos más antiguos y cargados de misticismo de la humanidad, presente en relatos mitológicos y religiosos desde tiempos remotos. Mucho antes de que la ciencia moderna detallara su alto contenido en antioxidantes, fibra soluble y pectina, las antiguas civilizaciones ya veneraban de forma intuitiva sus propiedades curativas y reconstituyentes.
Europa se ha fijado una meta ambiciosa: reducir a la mitad el desperdicio alimentario en la próxima década. Lograrlo empieza por transformar nuestra mentalidad en el supermercado.
Cuando nos ponemos a cocinar, uno de los resultados que esperamos conseguir es lograr unos platos saludables y sabrosos. Pero a veces el tradicional sazonado de los alimentos no resulta suficiente, y las recetas necesitan que les apliquemos un extra.
Más allá de la definición de la RAE, que describe el aperitivo como esa comida o bebida destinada a abrir el apetito, este ritual se ha transformado en un fenómeno social y cultural sin precedentes.
La tapa no es solo nuestra seña de identidad culinaria más reconocida internacionalmente, es el motor de un estilo de vida que valora el producto de proximidad y el momento del aperitivo.
La comida mexicana cada vez gusta más en los hogares españoles, un tipo de comida que ha crecido significativamente en los últimos años y está presente, con alguna de sus propuestas, en muchos domicilios.
Pocos ingredientes son tan transversales en la cocina mediterránea como una buena salsa de tomate frito. Está en la base de un guiso de toda la vida, resuelve una pasta entre semana, acompaña un pescado o corona unos huevos rotos sin que nadie eche nada en falta. Y, sin embargo, conseguir ese punto casero, el que se consigue solo con tomate maduro, un buen aceite de oliva virgen extra y una cocción lenta, sigue siendo uno de los pequeños retos de cualquier cocina doméstica.
A nivel mundial se desperdicia un tercio de la comida que se produce, una situación que no es solo insostenible, sino que también supone un derroche muy importante de recursos destinados a la producción de alimentos.
Al referirnos a carnes magras y carnes blancas, muchas veces nos olvidamos de la carne de conejo que, además de ser un alimento tradicional en nuestra dieta, se trata de una de las carnes magras por excelencia, y con menor contenido calórico: tan solo 131 kcal. por cada 100 gramos de carne.
El modelo de consumo actual genera una serie de comportamientos difíciles de mantener: compramos por impulso, olvidamos lo que tenemos en la nevera o despensa y sobreestimamos nuestra capacidad de consumo en cada plato, lo que no solo está afectando a la organización y economía doméstica, sino que supone también una importante presión sobre los límites del planeta.
Desde que los celtíberos se hicieron presentes y sedentarios en nuestros territorios y comenzaron la cría de las piaras de cerdos, si hay un producto predominante en la historia de la gastronomía española, ése es el porcino, ya sea directamente la carne fresca o cocida, o en forma de embutidos y derivados, tanto curados como en salazón.
Tan solo en los hogares españoles —sin tener en cuenta el desperdicio producido por la industria alimentaria, establecimientos de hostelería, distribución, comercio, etc.— se tiran anualmente millones de kilos/litros de alimentos.
Ahora en septiembre, con el regreso a las rutinas y los horarios más ajustados, recuperar una alimentación casera y organizada puede complicarse, especialmente cuando el tiempo para cocinar entre semana es limitado.
El pimiento asado del Bierzo es uno de los productos más tradicionales y conocidos de esta comarca leonesa. Desde 2002 está regulada su producción y comercialización bajo la marca de calidad europea de Indicación Geográfica Protegida.
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