El MARM ha publicado un interesante plano explicativo del Camino Natural del Port de Vielha, al norte de Lleida, con la cartografía necesaria para realizar su recorrido y las recomendaciones para aprovechar esta experiencia. Esta publicación forma parte de la Guía de los Caminos Naturales de España, que el Ministerio está incluyendo como separata coleccionable […]

El MARM ha publicado un interesante plano explicativo del Camino Natural del Port de Vielha, al norte de Lleida, con la cartografía necesaria para realizar su recorrido y las recomendaciones para aprovechar esta experiencia. Esta publicación forma parte de la Guía de los Caminos Naturales de España, que el Ministerio está incluyendo como separata coleccionable en su revista “Desarrollo Rural y Sostenible”.

Este Camino Natural está situado al norte de la provincia de Lleida, en la comarca del Val d´Aran, en el Pirineo Central, y limita al norte con Francia (Ariége), al sur con la Alta Ribagorza en la provincia de Huesca, al este con el Pallars Sobirá, y al oeste, de nuevo, con la localidad oscense de Benasque y tierras francesas (Haute Garonne).

El trazado aprovecha un antiguo paso natural empleado desde antaño como vía de comunicación entre las comarcas de Aran y la Ribagorza que, durante 12 kilómetros, recorre el paso con un fortísimo desnivel hasta alcanzar la población de Vielha. Este sendero natural se recorre cada año el día 22 de mayo en la tradicional Romería de Santa Quiteria, festejando así la retirada de las últimas nieves que permiten atravesar el puerto.

Salida desde el Túnel de Vielha

El punto de inicio del camino se sitúa en la boca sur del Túnel de Vielha, donde muy cerca se encuentra el refugio de Conangle. Al comienzo de la marcha se transita por una ancha pista junto a la ribera del río Nere y justo antes de emprender el ascenso por la ruta de alta montaña se ve el comienzo de un hayedo. Una franja de pinos y bloques de piedra acompañan la fuerte subida hasta la señal de kilómetro 10, situada a 1.800 metros de altitud.

El camino sigue en ascensión y transita por pastos de alta montaña, dejando atrás un arroyo y las bocas de los antiguos túneles. El recorrido prosigue por una subida moderada hasta alcanzar el Collado del Toro y llegar al Port de Vielha, enclavado a 2.423 metros de altitud. Se corona así el punto más alto del trayecto, desde donde se puede ver el Pico Aneto, el Pico Forconada y el Fechau.

Ya en el descenso y pocos metros más adelante, el Mirador del Valle brinda una excepcional panorámica del Val d´Aran. El Camino Natural continúa en dirección a Vielha entre avellanos, chopos y tejos por una estrecha senda y cuando la vegetación se abre, el sendero desemboca en una central eléctrica, tras la cual se atraviesa un puente. Finalmente una zona de descanso, acondicionada con barbacoas, aparcamiento para bicicletas y un último panel interpretativo indica el fin del recorrido por el Pirineo Catalán.

Recuperación de infraestructuras para amantes de la naturaleza

Desde 1993, el Programa de Caminos Naturales del MARM tiene como objetivo la recuperación de antiguas infraestructuras como las líneas del ferrocarril, vías pecuarias y caminos tradicionales, para el uso y disfrute del ciudadano. Además los Caminos Naturales se integran en la Red Nacional de itinerarios autorizados.

La finalidad de esta iniciativa es lograr que el ciudadano se acerque al medio rural para descubrir la biodiversidad y el patrimonio natural, así como dar a conocer los pueblos, monumentos, tradiciones y gentes que componen el paisaje natural de España.

La construcción de Caminos Naturales, en la que el Ministerio viene trabajando desde hace más de quince años a través de un programa específico, constituye una iniciativa que permite no solo ofrecer a la población un especial atractivo para el contacto con la naturaleza y con la salud, sino que además supone un impulso al desarrollo rural sostenible, potenciando la diversificación económica y la dinamización social del medio rural, permitiendo llegar a aquellas áreas cuyo acceso por otros medios resulta complicado.

Comer por la zona

El Valle de Arán está dotado de una amplia variedad de platos tradicionales, como la conocida Olla Aranesa (a base de judías secas blancas, jarrete de ternera, grasa blanca de jamón, gallina, butifarra negra, verduras y fideos gordos), las Truchas a las finas Hierbas, ó los Patés tradicionales de la zona.

Pero a su vea, la cocina internacional se mezcla con la tradicional de la zona en estupendos restaurantes reconocidos en las mejores guías turísticas.
La cocina aranesa parte históricamente de tres influencias importantes: de Francia, país vecino, han traspasado la frontera muchos platos que hoy forman parte de la gastronomía local, como los patés, civets y algunos postres como los crêpes, llamados también pasteres o pescajüs.

Por otra parte, la especial climatología del Valle, donde sus habitantes viven rodeados de nieve durante gran parte del año, por lo que necesitan una alimentación consistente. De ahí, la cantidad de sopas, potajes y estofados, entre ellos la Olla Aranesa.

Por último, y muy unido a la anterior razón, la cocina aranesa se ha visto obligada desde siempre a utilizar los productos propios del Valle: las carnes de vacuno y lanar, las truchas preparadas con gran variedad de condimentación, las setas tales como carreretes, rovellons, ceps, etc. Con estos mismos frutos se prepararán unos exquisitos licores caseros, como el cassis anisat y las ciruelas pasas en barretxa.