Científicos de una docena de países han presentado el proyecto World Diet Initiative (Iniciativa Mundial de la Dieta), una iniciativa para estudiar las dietas tradicionales de todo el mundo, que se ven sometidas a una presión cada vez mayor debido a la globalización del sistema alimentario.
Así lo recoge un reciente artículo de la publicación especializada estadounidense Olive Oil Times en un artículo firmado por Paolo DeAndreis, añadiendo que, en opinión de los impulsores de esta iniciativa, con la desaparición paulatina de las dietas tradicionales, “un vasto conjunto de conocimientos humanos sobre los alimentos, su procesamiento y sus efectos en la salud está desvaneciendo y podría perderse para siempre”.
Objetivo, preservar las dietas tradicionales
La World Diet Initiative, presentada recientemente en la revista científica Nature Medicine, supone un esfuerzo a largo plazo que combina la preservación del conocimiento dietético tradicional con una investigación biomédica rigurosa.
Los investigadores advierten que los sistemas alimentarios arraigados localmente están siendo desplazados a un ritmo sin precedentes por dietas cada vez más homogéneas, ricas en alimentos procesados industrialmente, carbohidratos refinados, azúcar y grasas saturadas. “Cuando estos sistemas alimentarios desaparezcan de la vida cotidiana, los científicos podrían reconstruir sus recetas, pero no podrán recrear los efectos biológicos de su consumo a lo largo de toda la vida o de generación en generación”, explican los investigadores del proyecto.
Y es que cuando una comunidad deja de consumir habitualmente una dieta tradicional, los científicos pierden la oportunidad de estudiar a personas que han estado expuestas a ese sistema alimentario desde la infancia. Los ingredientes originales, las variedades de cultivos locales, los microorganismos de fermentación y el conocimiento sobre la preparación de alimentos específicos también pueden desaparecer.
La World Diet Initiative define una dieta patrimonial como un sistema alimentario con raíces históricas, mantenido a lo largo de generaciones y reconocido por una comunidad como parte de su cultura alimentaria, un concepto que va mucho más allá de los platos o recetas típicas para abarcar lo que las comunidades cultivan, recolectan, compran o intercambian, junto con las variaciones estacionales y las técnicas de cocción y procesamiento, como la fermentación. “Es más que solo platos, también incluye el contexto social y ecológico de la dieta”, explica Quirijn de Mast, uno de los investigadores detrás de la iniciativa que, sin embargo advierten contra la idealización de los sistemas alimentarios tradicionales: “con esto no queremos decir que en el pasado todo era mejor. Las dietas tradicionales no deben considerarse un objeto de museo congelado”.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
Científicos internacionales han presentado la World Diet Initiative para preservar y estudiar las dietas tradicionales frente a la globalización alimentaria, ya que la paulatina desaparición de estos sistemas culinarios amenaza con destruir un valioso conocimiento humano sobre salud y procesamiento de alimentos. La iniciativa combina la conservación cultural con la investigación biomédica, alertando que la sustitución por alimentos ultraprocesados impide analizar los beneficios biológicos que estas dietas patrimoniales aportan a lo largo de generaciones.


