Tras la tempestad no siempre viene la calma. Nada peor que el día siguiente a una fiesta, cuando hay que enfrentarse a la cruda realidad de recoger el “campo de batalla” y organizar un buen número de sobras de alimentos de los que así a simple vista no sabemos ni el pronóstico ni si tienen salvación posible.

Tras la tempestad no siempre viene la calma. Nada peor que el día siguiente a una fiesta, cuando hay que enfrentarse a la cruda realidad de recoger el “campo de batalla” y organizar un buen número de sobras de alimentos de los que así a simple vista no sabemos ni el pronóstico ni si tienen salvación posible.

Pero existen algunos tratamientos de choque para la recuperación y posterior utilización de al menos alguno de ellos:

Frutos secos: Los restos de kikos, cacahuetes, avellanas y almendras que ayer sirvieron de aperitivo hoy se encontrarán, casi con seguridad, mezclados y en distintas proporciones. Aún así pueden sernos muy útiles: los pasamos por la picadora y con el resultado empanamos unos trocitos de pollo, que luego simplemente freímos en aceite muy caliente y enriquecemos con salsas al gusto.

Embutidos y fiambres: Si son tacos, tal cual; y si son rodajas, hacemos unos rollitos con ellos y montamos unas brochetas mezcladas con queso, a las que un simple toque de calor en el horno o grill le cambiará completamente el aspecto.

Sándwiches, medianoches, croissants: Antes de que se sequen, los envolvemos en papel de aluminio y los congelamos. Siempre servirán para salvarnos de un apuro, poniéndolos –sin descongelar- unos minutos al grill u horno tradicional, nunca en el microondas, que los cuece y reblandece.

Conservas de pescado: Los restos de atún, mejillones, sardinas, etc., muy bien picados y mezclados con tomate frito, orégano, huevo duro picado y alcaparras, harán las veces de una estupenda salsa para cualquier tipo de pasta.

Tortilla de patatas: En una sartén sofreímos cebolla picada, ajo y pimiento verde. Una vez hecho el sofrito, añadimos un poco de agua, una pastilla de caldo de carne o jamón y una cucharadita de harina o maicena. Lo dejamos hacer removiendo de vez en cuando y añadimos la tortilla cortada en trocitos. Dejamos cocer 5 minutos y lista: tortilla guisada.

Carne: Las sobras de filetes, estofados, etc., los metemos en la batidora con una cucharada de aceite, mayonesa, unas gotas de salsa Perrins y pepinillos en vinagre. Tendremos un estupendo “paté” de carne para untar en rebanadas.

Pescado: Las ricas tajadas que sobraron de ayer, limpias de piel y espinas y cortadas en finas lascas, pueden servirse en frío, acompañadas de una mayonesa o ali-oli. Una nueva vida muy digna y sabrosa.

Pollo: En frío, filetado, el pollo resulta un ingrediente estupendo para elaborar unos ricos sándwiches a los que podemos añadir lechuga, tomate, alcaparras, pepinillos… al gusto. Desmenuzado, puede ayudarnos a elaborar una sabrosa y ligera ensalada.

Resumen
Cómo aprovechar las sobras, el día después
Título
Cómo aprovechar las sobras, el día después
Descripción
Propuestas muy prácticas y eficaces para reutilizar un buen número de sobras de alimentos tras un día de fiesta en casa.
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