Disfrutar de una dieta saludable y barata es sin duda la principal razón que puede aportar el hecho de cultivar nuestro propio huerto. Pero a esta ventaja se unen muchas otras como la de disfrutar de la naturaleza, practicar un ejercicio físico fácilmente adaptable a cada franja de edad, o tener la oportunidad de realizar una agradable actividad en familia.

Ayudar a que cualquier persona que disponga de un espacio adecuado comience a cultivar, preparar y comer las deliciosas frutas y verduras de su propio huerto es el objetivo que se ha planteado la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, para lo cual traslada estos sencillos y prácticos consejos, perfectos para comenzar a cultivar con éxito nuestro propio huerto.

  • Investigar. Para plantar nuestro propio huerto debemos saber con qué tipo de suelo vamos a trabajar, el tipo de clima y qué plantas son las más adecuadas, nuestras necesidades nutricionales…
  • Empezar con algo pequeño. No hay que agobiarse con el mantenimiento de un huerto de grandes dimensiones. Se puede cultivar una sorprendente cantidad de alimentos en un espacio de entre 3 y 4 metros cuadrados.
  • Encontrar un buen lugar. Hay varios aspectos a tener en cuenta a la hora de decidir la ubicación del huerto: asegurase de que está cerca de una fuente de agua no contaminada, elegir un lugar que reciba mucha luz natural, que tenga posibilidades de drenaje o canales limpios para que el exceso de agua de lluvia no lo inunde, y asegurarse de dejar espacio para caminar sin pisar los cultivos.
  • Hacerse con las herramientas esenciales. Para empezar la construcción de un huerto se necesitará al menos una pala plana para cortar el suelo cuando esté blando, una pala con punta si el terreno es duro, una pala para cargar y descargar la tierra, una horca para remover la tierra, una azada para romper el suelo y una regadera.
  • Crear el suelo. La base de un huerto sano y productivo es un suelo rico y con buen drenaje, que se desmenuce y sea fácil de labrar, al que hay que añadir materia orgánica como compost, humus de lombriz o estiércol animal.
  • Planificar los cultivos. Preparar el suelo un mes antes de la siembra. Antes de empezar debemos asegurarnos de que hay suficiente humedad en el suelo, estudia qué productos crecen mejor en esa zona y cuál es la mejor época para plantarlos.
  • Empezar con alimentos conocidos. Hay hortalizas que son más fáciles de cultivar que otras, como la acelga, la lechuga, la zanahoria, el calabacín, la col, el pepino, la calabaza, el repollo o los frijoles.
  • Mezclar plantas. Plantar demasiado de la misma especie transmite el mensaje de “aquí hay comida” a los insectos. Lo mejor es escoger plantas variadas y recordar rotarlas para evitar el agotamiento de los nutrientes en el suelo.
  • Cuidar el huerto. Es importante recordar eliminar las malezas que compiten con las plantas por los nutrientes y el agua. Hay que regar, pero teniendo cuidado de no hacerlo de forma esporádica o con demasiada frecuencia. También hay que vigilar las plagas y enfermedades de las plantas, y recolectar los productos cuando estén a punto.
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Consejos para cultivar con éxito nuestro propio huerto
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Disfrutar de una dieta saludable y barata es sin duda la principal razón que puede aportar el hecho de cultivar nuestro propio huerto. Pero a esta ventaja se unen muchas otras.
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