Al ingeniero biomédico David Edwards (50 años), profesor de la universidad norteamericana de Harvard, le han llamado de todo: científico loco, profesor chiflado, Willy Wonka (Charlie y la fábrica de chocolate)… porque es el cerebro que se encuentra detrás de un buen número de artilugios caprichosos, como botellas comestibles, whisky masticable y filtros de aire […]

Al ingeniero biomédico David Edwards (50 años), profesor de la universidad norteamericana de Harvard, le han llamado de todo: científico loco, profesor chiflado, Willy Wonka (Charlie y la fábrica de chocolate)… porque es el cerebro que se encuentra detrás de un buen número de artilugios caprichosos, como botellas comestibles, whisky masticable y filtros de aire de origen vegetal.

 

 

El último empeño de Edwards –según informa el portal norteamericano The Huffington Post en un artículo publicado ayer miércoles y firmado por Patrick Sauer– es la comercialización de AeroShot, un pequeño envase con cafeína respirable, con el que espera «activar» los ánimos de muchos de sus conciudadanos y, si sus planes se confirman, de medio mundo.

Ya en los últimos años 90, mientras enseñaba en Harvard, desarrolló la insulina respirable y formó la compañía Advanced Inhalation Research (AIR) para comercializarla.

En 2007, se trasladó a París, donde creó ArtScience Labs, y lanzó al mercado Le Whif: un chocolate respirable que rápidamente captó la atención de los sofisticados amantes de este producto, convirtiéndose en objeto de culto. Al chocolate le siguieron otros productos respirables, como vitaminas y café.

100 mg de cafeína pura

Ahora le toca el turno a AeroShot, una propuesta que ofrece 100 mg de cafeína pura, aproximadamente la misma dosis que contiene una gran taza de café. La primera presentación llega con sabor a limón, para enmascarar el amargor natural de la cafeína y ya está prevista la versión de frambuesa para 2012.

Al parecer, sus efectos se dejan notar rápidamente y, además, no aporta ninguna caloría, aunque Edwards ve AeroShot más como un servicio que como una fuente específica de cafeína. «Tengo que tomarme un café por las mañanas, pero nunca lo tomo por la tarde, o si estoy levantado toda la noche, por lo que un pequeño soplo de AeroShot es perfecto», asegura su inventor.

Por su parte, Tom Hadfield, el socio de Edwards en este singular proyecto, afirma al respecto: «Para mí, esta es una oportunidad de mil millones de dólares. Estamos revolucionando el sistema de suministro de nutrientes, vitaminas y suplementos».

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