Podría tratarse de una tónica más que se incorpora al fructífero mercado del Gin&Tonic, pero no lo es. En esta ocasión se trata de Fentimans, la única tónica del mundo fermentada. Porque en efecto, los ingredientes naturales que contiene –hojas y raíces de lemon grass (limoncillo), lima kaffir y enebro– son objeto de un proceso […]

Podría tratarse de una tónica más que se incorpora al fructífero mercado del Gin&Tonic, pero no lo es. En esta ocasión se trata de Fentimans, la única tónica del mundo fermentada.

Porque en efecto, los ingredientes naturales que contiene –hojas y raíces de lemon grass (limoncillo), lima kaffir y enebro– son objeto de un proceso de fermentación a lo largo de los siete días que dura la elaboración de la bebida.

Y es precisamente esta fermentación la que genera trazas de alcohol que se mezclan, pero no diluyen, y así combina ayudando a una mejor integración del destilado. Gracias a los aceites esenciales de los botánicos elegidos, la bebida resulta ligeramente amarga y su dulzura viene marcada por el limoncillo, que aporta mayor complejidad y exotismo. No contiene aromas ni azúcares artificiales y 100 ml contienen tan solo 35 calorías.

Una larga historia familiar

El método data de 1905, cuando los antepasados de Eldon Robson fundaron la empresa homónima especializada en refrescos para adultos. Desde principios de siglo, perfeccionaron fórmulas botánicas basadas en las propiedades de las plantas y con efectos, por lo tanto, medicinales. Por ejemplo, sus célebres Ginger Ale y Ginger Beer.

Pero el boom de las bebidas en formato plástico y lata provocó que esta firma británica se viera obligada a clausurar en 1970. El cierre duraría hasta 1992, cuando Eldon, seguro de que la autenticidad atesorada por su familia era garantía de éxito en el mercado actual, recuperó los sistemas de elaboración y producción originales.

Además de esta tónica, cuya botella recupera el diseño de la época victoriana, la empresa elabora otra serie de originales bebidas, como una limonada de rosas, un refresco de mandarina y naranja de Sevilla o uno de cola como el que se vendía en las antiguas boticas, entre otras.

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