Los expertos llevan tiempo alertando sobre el preocupante aumento de contenidos en redes sociales relacionados con ayunos prolongados sin supervisión, eliminación de alimentos o pautas muy restrictivas para compensar excesos, que pueden generar desequilibrios físicos y psicológicos.
Así lo advierten desde la compañía de seguros médicos y servicios de salud Sanitas, cuya nutricionista, Verónica Velasco, explica que “muchos de los consejos que circulan en redes sociales reducen a fórmulas simples procesos complejos relacionados con la alimentación y el metabolismo. El cuerpo no responde bien a castigos puntuales como ayunos prolongados o restricciones extremas. Estas prácticas pueden activar mecanismos de adaptación, que disminuyen el metabolismo basal, y el control de los picos de insulina y que favorecen la recuperación del peso perdido y alteran la forma de comer y saciarnos”.
Claves contra la desinformación nutricional
Por ello, los expertos de Sanitas recomiendan una serie de medidas preventivas frente a la desinformación nutricional en redes sociales:
Seguir pautas personalizadas. La alimentación debe adaptarse a la edad, el nivel de actividad física, el estado de salud y los objetivos de cada persona. Una pauta individualizada ayuda a cubrir las necesidades nutricionales de forma segura y evita restricciones innecesarias basadas en tendencias virales.
Desconfiar de soluciones rápidas. Los mensajes que prometen perder peso en poco tiempo o limpiar el cuerpo/desintoxicar mediante la eliminación de alimentos suelen generar falsas expectativas. Además, pueden favorecer frustración y cambios bruscos difíciles de mantener.
Mantener regularidad en las comidas. Comer de forma ordenada y suficiente ayuda a regular mejor el apetito. Saltarse comidas o retirar grupos de alimentos sin indicación profesional aumenta el riesgo de hambre intensa y episodios de sobreingesta, además de poder provocar déficits nutricionales.
Observar la relación con la comida. La alimentación también implica emociones. La culpa, el miedo a comer o la necesidad constante de controlar lo que se ingiere son indicativos de que la relación con la comida se está volviendo conflictiva. Detectarlo a tiempo permite pedir ayuda antes de que el problema avance.
“La prevención pasa por aprender a cuestionar la información que aparece en redes sociales. No todo lo que se comparte es saludable ni adecuado para todas las personas. Identificar mensajes poco fiables y consultar con profesionales ayuda a evitar que conductas aparentemente puntuales se conviertan en problemas más graves a largo plazo”, explica Carla Álvarez Llaneza, psicóloga de Blua de Sanitas.
INFORMACIÓN DE SÍNTESIS
Los expertos alertan sobre los riesgos físicos y psicológicos de seguir consejos nutricionales restrictivos y sin supervisión en redes sociales. Según Sanitas, estas prácticas alteran el metabolismo y la relación con la comida, y para combatir esta desinformación recomiendan seguir pautas personalizadas adaptadas a cada individuo, desconfiar de las soluciones rápidas que prometen pérdidas de peso milagrosas, mantener una regularidad en las comidas para regular el apetito y observar la relación emocional con la alimentación para detectar a tiempo posibles problemas conductuales.


