El pasado año, varios Estados, regiones y ciudades de EE.UU. prohibieron las promociones que implicaran regalos de juguetes en establecimientos de comida rápida, en un esfuerzo por no alentar a los niños a solicitar alimentos poco saludables. La idea básica que fundamentaba la prohibición era «la inclusión de artículos que incentivan injustamente objetivos de marketing […]

El pasado año, varios Estados, regiones y ciudades de EE.UU. prohibieron las promociones que implicaran regalos de juguetes en establecimientos de comida rápida, en un esfuerzo por no alentar a los niños a solicitar alimentos poco saludables.

La idea básica que fundamentaba la prohibición era «la inclusión de artículos que incentivan injustamente objetivos de marketing dirigidos a niños que son incapaces de tomar decisiones sanas por sí mismos.»

Pero, ¿la prohibición realmente funcionó? Según un reciente estudio publicado en la edición de enero de 2012 de la American Journal of Preventative Medicine (Revista estadounidense de medicina preventiva), la respuesta es «depende».

Nada de juguetes con comidas de más de 485 calorías

El artículo, «Comercialización de alimentos a los niños a través de juguetes,» se centraba en un estudio realizado en restaurantes de comida rápida del condado de Santa Clara, en California. Esta zona fue la primera competencia estatal en EE.UU. destinada a aprobar la ordenanza que prohibía la distribución de juguetes a los niños junto con alimentos y bebidas que no cumplieran con los criterios mínimos de nutrición (es decir, nada de juguetes con comidas que aporten más de 485 calorías).

Con el fin de que los restaurantes cumplieran con la ordenanza, se les sugirió introducir opciones de menú más saludables, reformular los elementos de sus actuales menús o directamente cambiar la comercialización y las prácticas de distribución de los juguetes.

El estudio detectó que hubo «mejoras post-ordenanza» en ciertas áreas, como la orientación nutricional a domicilio, la promoción de comidas saludables, una menor sugerencia de bebidas complementarias a los menús y algunos cambios en las actividades de comercialización y distribución de juguetes.

Sin embargo, ningún restaurante introdujo opciones de menú más saludables en el propio establecimiento, ni reformularon los elementos de sus menús para satisfacer los criterios de la ordenanza.

Sin juguetes, siguen comiendo lo mismo

En otras palabras, los restaurantes no hicieron ningún cambio en sus menús, excepto comenzar a promocionar los artículos saludables que ya existían anteriormente (de hecho, tan sólo cinco de 120 combinaciones de comidas para niños cumplían con los criterios nutricionales de la ordenanza). Se suspendió la distribución de juguetes con elementos insalubres, pero los niños seguían comiendo lo mismo.

Los autores del estudio reconocen el escaso tamaño de la muestra utilizada en el estudio, aunque realmente esta incluía todos los restaurantes de las principales franquicias afectadas por la prohibición de promocionar juguetes. Consideran que, en definitiva, a los restaurantes les resulta más fácil prohibir los juguetes que modernizar sus menús, un tema que requeriría más tiempo o una ordenanza más estricta.

Por otra parte, reconocen que, al menos, la prohibición ha servido para que los padres sepan qué comidas cumplen con los criterios nutricionales oficiales, algo que anteriormente desconocían en la mayoría de los casos.

{jathumbnail off}