El reciente informe de la OCU en el que se asegura que el contenido de nueve conocidas marcas de aceite de oliva –seis de ellas marcas de distribuidor– no se corresponde con el etiquetado de los envases, ha causado gran revuelo en el sector envasador, por el daño comercial que pueda causar y sobre todo […]

El reciente informe de la OCU en el que se asegura que el contenido de nueve conocidas marcas de aceite de oliva –seis de ellas marcas de distribuidor– no se corresponde con el etiquetado de los envases, ha causado gran revuelo en el sector envasador, por el daño comercial que pueda causar y sobre todo por considerar que los análisis realizados no se ajustan a la legalidad.

Según informa Alcuza, el portal del sector del aceite de oliva, las empresas y cooperativas afectadas no han tardado en responder a la OCU. Es el caso de Arteoliva, cuyo consejero-secretario, Felipe Silvela, asegura que: “la información que recoge el informe de OCU sobre el Aceite de Oliva Virgen Extra de ArteOliva no se corresponde en absoluto con la realidad: El aceite envasado por ArteOliva es aceite de oliva virgen extra”.

La respuesta de los productores

Felipe Silvela afirma que “ArteOliva dispone de pruebas fehacientes y objetivas de un laboratorio externo que certifica que el producto (mismo lote) analizado es un aceite de oliva virgen extra de total calidad, por lo que el laboratorio utilizado por la OCU ha incurrido en el error al analizar la muestra”.

Siempre según la misma fuente, el consejero-secretario de esta compañía de aceites ha declarado que “ante la extrema gravedad de los hechos referidos en el citado informe en el que, entre otros, la OCU acusa a ArteOliva de engañar a los consumidores, esta Sociedad demandará judicialmente a la OCU para depurar su responsabilidad y lograr el resarcimiento público, moral y material de los daños y perjuicios ocasionados. Que, en todo caso, ArteOliva exige a la OCU la inmediata rectificación pública, utilizando los mismos medios e idéntica notoriedad que la OCU ha empleado al redactar el citado informe sobre los aceites de oliva virgen extra”.

Por su parte, el Grupo Hojiblanca, ha asegurado que demandará judicialmente a la OCU por daños y perjuicios tras la publicación de un informe en el que cuestiona la calidad de su aceite y recuerda que tienen todas las pruebas de que dicha organización no utilizó en su estudio los procedimientos legales. Según Alcuza, su director general, Antonio Luque, asegura que “la OCU realiza el informe de forma ‘tendenciosa’, ya que no es lo mismo si se analiza un aceite a salida de fábrica con una muestra que lleva meses en un lineal, y que puede haber perdido propiedades”. También ha exigido a la Administración central y regional que tomen medidas para mejorar los métodos analíticos que están sometidos a distintas interpretaciones.

Comunicado de prensa de los envasadores

Por otro lado, la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (ANIERAC), ha emitido el siguiente Comunicado de Prensa:

“Las empresas envasadoras de aceites miembros de ANIERAC comparten con la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) la preocupación por la calidad de los aceites que llegan a la mesa de los consumidores españoles. De hecho, entre las tareas de la Asociación está velar por esta calidad y por una competencia en condiciones de igualdad entre los distintos envasadores. Para ello ANIERAC desarrolla un sistema de autocontrol que vigila y cuida la calidad de los aceites en colaboración con la Administración.

Para garantizar los resultados de un estudio es esencial que se respete la normativa vigente relativa a la toma de muestras y los posteriores análisis. Por ello se ha seguido con gran interés todo el proceso puesto en marcha por la OCU y, desde ANIERAC, se les ha advertido de que no estaban respetando los procedimientos y normativas legales.

En este sentido, según informaciones de la propia OCU remitidas a ANIERAC:

– En la toma de muestras no se ha observado lo que establece el artículo 2.3 y el anexo 1 bis del Reglamento (CEE) 2568/91, que estipula el método con que debe realizarse esta toma de muestras y el número mínimo que se han de recoger.

– No se ha utilizado una muestra estadísticamente representativa. No pueden establecer conclusiones válidas a menos que se conozca cómo se han obtenido las muestras.

– El análisis de una sola botella recogida de forma aleatoria en un punto de venta, una vez que ha salido de las instalaciones del envasador, no puede servir de criterio de lo que hace una marca (por las condiciones en que se ha almacenado, fechas de consumo recomendado, etc.).

– Tampoco se han manejado las muestras de acuerdo con lo establecido en el Artículo 2, puntos 3 y 4, del Reglamento (CEE) 2568/91 que estipula que deben guardarse en lugares protegidos de la luz y de las altas temperaturas y los tiempos para llevar a cabo los análisis.

– La OCU indica que el laboratorio que ha realizado el análisis está reconocido por el COI, pero además debería quedar acreditada la capacidad legal del laboratorio para cada uno de los métodos.

– Estaríamos, en todo caso, ante unos resultados iniciales. La legislación española garantiza el derecho a que haya un segundo y, en su caso, un tercer análisis para obtener un resultado concluyente.

El estudio presenta de forma alarmista unas conclusiones faltas de rigor obtenidas de unas muestras mínimas y sin respetar todas las normativas legales.

Ante todos estos errores de procedimiento e imprecisiones en las medidas de control, ANIERAC espera que los resultados de este estudio no sean tomados como una representación real de los productos de reconocidas marcas españolas que llevan años trabajando para llevar a los hogares un aceite de calidad”.

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