En alimentación y bebidas existen algunos productos que pueden sustituir a otros, ya sea por motivos de salud, o restricciones dietéticas, preferencias personales, por la dificultad de conseguir uno de ellos en una zona geográfica determinada o, sencillamente porque el precio de un producto ha aumentado y los consumidores buscamos una alternativa más asequible.
Como, por ejemplo, el pimentón y la paprika, dos productos que, en esencia, son la misma especia, pimiento rojo seco y molido, pero que algunas diferencias en su elaboración, el tipo de pimiento utilizado y el origen geográfico dan lugar a perfiles de sabor, aroma y usos culinarios muy distintos.
Pimentón y paprika
En cuanto a su origen, aunque el pimentón —especialmente el de La Vera— se asocia a España, y la paprika a Hungría, ambos productos provienen de la molienda de pimientos de la especie Capsicum annum, los dos son utilizados para aportar un intenso color rojo a los platos, y tanto el pimentón como la paprika existen en variedades dulce y picante.
Respecto a la elaboración, en el caso del pimentón los pimientos se secan de forma artesanal con humo de leña de encina o roble durante 12-15 días, mientras que para preparar la paprika los pimientos se secan de forma tradicional al sol o más recientemente en secaderos eléctricos.
En relación a su sabor, es precisamente la forma de elaboración la que marca la principal diferencia, confiriéndole al pimentón su característico sabor ahumado, que puede ser dulce, agridulce o picante, pero el ahumado es la nota dominante, mientras que la paprika no tiene ese sabor ahumado, sino un perfil más suave y dulce, con notas afrutadas o terrosas. Y aunque también puede ser picante, no tiene el aroma a humo.
Si hablamos de variedades, el pimentón se clasifica principalmente por el nivel de picante —dulce, agridulce y picante— y la paprika en varias categorías de calidad y sabor, desde las más suaves y dulces —como la édesnemes— hasta las más picantes.
En cuanto a los usos, el pimentón es fundamental en la cocina española para dar sabor y color a embutidos como, por ejemplo, el chorizo, o la sobrasada, y platos como guisos, paellas, pulpo a la gallega, patatas revolconas y adobos, entre otros. La paprika, por su parte, se considera un ingrediente principal de la cocina húngara, esencial en platos como el goulash, además de usarse también en otras cocinas de Europa del Este para estofados, sopas y salsas.
Y finalmente, respecto al precio, en el caso del pimentón es muy variable, aunque el del Pimentón de La Vera con Denominación de Origen Protegida (DOP) suele ser más caro debido a su proceso de secado artesanal y la calidad del producto. El precio de la paprika puede ser más bajo en general —dependiendo del país en que lo compremos y su disponibilidad—, aunque las variedades de alta calidad húngaras también pueden tener un precio elevado.


