Michelle Madden, editora del premiado blog The Sweet Beet (La remolacha dulce), defiende en un artículo los beneficios que, en su opinión, supone para el organismo ingerir un desayuno potente en proteínas, de modo que el cuerpo se sienta satisfecho y evite las habituales ‘tentaciones’ de comer entre horas.

Michelle Madden, editora del premiado blog The Sweet Beet (La remolacha dulce), defiende en un artículo los beneficios que, en su opinión, supone para el organismo ingerir un desayuno potente en proteínas, de modo que el cuerpo se sienta satisfecho y evite las habituales ‘tentaciones’ de comer entre horas o hacer un paréntesis con un ‘pequeño’ aporte de dulce. Esta es su tesis:

“El otro día me preparé un filete para el desayuno. Lo disfruté tanto y me sentó tan bien a lo largo del día, que hizo que me preguntara por qué no lo había hecho antes.

Soy una firme convencida de que cuando uno comienza a alimentar bien a su cuerpo, este empieza a saber verdaderamente qué es lo que quiere y cuando lo quiere. No creo en el hecho establecido de seguir una serie de reglas sobre que tipo de productos de alimentación deben ser consumidos según en que momento del día.

El cuerpo lo agradece

Nunca he sido aficionada a los cereales, las tostadas o los donuts en el desayuno, porque no me dejan suficientemente satisfecha. Por otra parte, pienso también que hay un argumento de peso –con ninguna base científica- en que cuando uno cambia de costumbres, el cuerpo parece estar más lleno, más satisfecho, durante más tiempo. Es como si los registros del organismo localizaran que hay algo diferente y este lo aceptara positivamente.

Especialmente cuando ese ‘algo diferente’ es una proteína que añadimos cuando menos se lo espera nuestro cuerpo. Cuando ingerimos una proteína, esta permanece con nosotros un largo tiempo, lo que significa menos necesidad de aperitivos o comidas entre horas.

Engañar a nuestro cerebro

Al comer proteínas, sobre todo de un tipo que obligue a masticar, probablemente comeremos ese alimento más despacio, algo que hace que el mensaje de «estoy lleno» llegue a nuestro cerebro antes que el de «quiero más» e incluso que en muchas ocasiones lo anule directamente.

Para algunas personas, los productos de alimentación que producen un bajo índice de saciedad, como los alimentos carbohidratados  y los dulces, en realidad pueden actuar como un estimulante de apetito, haciendo aún menos probable que el mensaje de estar lleno llegue a tiempo, antes de haber comido en exceso.

La grasa contenida en proteínas de huevos, carne, o soja también ayuda a provocar esta respuesta de saciedad. Las grasas de procedencia animal contienen las vitamina A y D que son particularmente provechosas en la absorción de proteína. Esa es en gran parte la razón por la que no evito ni la yema ni la grasa en el yogur.”

Resumen
¿Un filete para desayunar?
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¿Un filete para desayunar?
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Un artículo defiende los beneficios que supone para el organismo ingerir un filete en el desayuno, una ingesta potente en proteínas de modo que el cuerpo se sienta satisfecho y evite las habituales ‘tentaciones’ de comer entre horas.
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