El plato estrella de la gastronomía británica, el conocido Fish & Chips, acaba de cumplir nada menos que 150 años, un período de tiempo en el que esos sencillos trozos de pescado del Mar del Norte (Fish) acompañados con patatas fritas (Chips) han logrado sobrevivir no solo a la moderna expansión de las cadenas de […]

El plato estrella de la gastronomía británica, el conocido Fish & Chips, acaba de cumplir nada menos que 150 años, un período de tiempo en el que esos sencillos trozos de pescado del Mar del Norte (Fish) acompañados con patatas fritas (Chips) han logrado sobrevivir no solo a la moderna expansión de las cadenas de comida rápida, sino también a la más reciente moda de la alimentación orgánica.

Ya sea envuelto en un simple cucurucho de papel para ser comido directamente con los dedos o servido en un plato de fina porcelana blanca inglesa, el Fish & Chips sigue ocupando hoy en día un lugar de protagonismo en la gastronomía británica, una propuesta disponible en más de 10.500 establecimientos que anualmente despachan en toda Gran Bretaña entre 250 y 350 millones de raciones de los familiarmente llamados “chippies”.
 
Un dato significativo es el hecho de que en 2008 este plato encabezó la clasificación de las preferencias de los británicos, por delante incluso de la propia figura de la Reina.

Una sencilla receta que nació como una opción asequible para las clases más populares de mitades del siglo XIX  -la Federación Nacional de Freidores de Pescado considera que el primer establecimiento fue inaugurado en 1860- pero que poco a poco se fue imponiendo en todo el país y accediendo sin ningún complejo a todas las capas de la sociedad británica.

De hecho, desde que en los años 30 fuera Harry Ramsden el primero en proponerlo a los clientes más pudientes en su lujoso restaurante de Yorkshire, el Fish & Chips ha llegado a convertirse en un clásico servido hasta en los mejores y más clásicos restaurantes del West End londinense.
 
Locales decorados a la manera tradicional inglesa con maderas oscuras y manteles blancos -detalles que indican que se trata de un establecimiento “refinado”- en los que en muchas ocasiones han hecho cola famosos como Jude Law o Kate Moss. Por poner un ejemplo, el Rock and Sole Plaice, que aparece en todas las guías turísticas como el “chippie” más antiguo de Londres, sirve hasta 2.000 platos diarios, sobre todo a extranjeros, incluidos personajes como el presidente Bill Clinton y su esposa Hillary.

Una receta muy tradicional

Con un precio medio de unos 20 euros, este plato garantiza normalmente una buena porción de abadejo teóricamente capturado según las normas de conservación vigentes, frito en una especie de tempura a base pasta de cerveza ligera y acompañado de patatas fritas y guisantes a la menta, además de los aderezos tradicionales como la salsa tártara, el vinagre de malta e incluso ketchup si lo desea el cliente.

Una receta que si bien en su momento cumplió plenamente con su objetivo de aportar una importante dosis de proteínas diarias para los obreros, hoy en día no se encuentra exactamente dentro de lo que se considera una dieta saludable, aunque como ocurre con todas las propuestas de las comidas rápidas, el secreto está en su uso moderado, nunca como base de la alimentación diaria.