La ubicación del local, las opiniones online o de amigos y conocidos, la especialización de la cocina y la propia presentación de los platos, la posibilidad de probar cocina local y de temporada… son algunos de los factores que podrían ayudarnos a no equivocarnos a la hora de elegir un restaurante durante las vacaciones.

Una cuenta inesperadamente elevada, la decepción en cuanto a la relación calidad precio o unas expectativas incompletas en la presentación o el sabor de los platos son algunas de las insatisfactorias experiencias que a menudo se viven tras la elección —fallida— de un restaurante en vacaciones. Por ello, David Basilio, socio fundador de la consultora Linkers, especializada en hostelería y turismo, ofrece una serie de claves para evitar, en lo posible, las sorpresas desagradables, y aprovechar las oportunidades gastronómicas del destino.

La ubicación del local define el ticket medio. Un restaurante en la avenida principal del destino escogido para el veraneo seguramente tenga unos precios más elevados que el de las calles paralelas. No significa que sea mejor ni peor restaurante, simplemente su alquiler probablemente sea más elevado y, por ello, deba ‘recargar’ ligeramente los precios. La comodidad de estar en la calle principal se paga, un factor que se debe tener en cuenta antes de sentarse a la mesa.

Opiniones online sí, pero con cautela. La sociedad de la información que impera actualmente en el mundo facilita a los consumidores el acceso a opiniones diversas en portales de valoraciones de viajeros sobre todo tipo de establecimientos. “Pero cuidado, porque esta opinión puede, en algunos casos, no ser del todo generosa o voluntaria. No hay una manera cien por cien segura de detectar aquellas interesadas, pero hay un indicio claro: siempre que veamos una opinión de un usuario en cuyo perfil se refleje que únicamente ha publicado dicha valoración —y encima es muy positiva— puede ser teledirigida a mejorar la reputación del lugar”, aclara David Basilio, quien aconseja seguir buceando en busca de impresiones alternativas para contrastar y confiar, especialmente, en usuarios de relevancia en las webs de opiniones.

Allegados y amigos. También hay que recordar que la opinión de allegados y amigos a la hora de recomendar suele ser más acertada. Pero, en cualquier caso, es necesario tener en mente el momento en que se ha realizado la visita reseñada o recomendada, ya que este tipo de establecimientos puede cambiar con frecuencia de propiedad.

La comida entra por la vista. El marketing se introduce cada día más en la gastronomía, y los restaurantes en lugares turísticos saben que, para ganar clientes en un mercado y tiempo tan competitivo, la imagen de sus comunicaciones es fundamental. Si no queremos llevarnos sorpresas sobre la realidad de la comida solicitada, es aconsejable pasarse antes por el restaurante, ya sea por la terraza o por la barra, y comprobar que la realidad de los platos y de las fotografías es la misma. Ver desde la distancia los platos que se sirven a los comensales, e incluso sus reacciones, puede ayudar a esquivar alguna que otra decepción.

La especialización de la cocina mejora las posibilidades de éxito. “Si nos apetece una buena pasta busquemos un establecimiento que tenga como referencia este producto; si queremos un buen asado, busquemos un restaurante con este plato como estandarte”. David Basilio estima que los turistas son proclives a buscar establecimientos de ‘todo un poco’, y es importante destacar que este tipo de locales –especialmente presentes en la costa española- difícilmente mantendrán la calidad en la totalidad de la carta cuando manejan diferentes estilos de cocina. Pensemos previamente qué nos apetece y busquemos un lugar adecuado para solicitar ese plato o estilo que queremos degustar.

La fórmula ‘vistas al mar + profesionalidad’ se paga cara. Los viajeros que eligen la costa como destino tienen claro que una actividad obligada es la comida o cena junto al mar. Se puede escoger un discreto chiringuito donde degustar las típicas tapas, paellas o comida casual, pero es necesario que las expectativas se ajusten a la realidad: son establecimientos económicos, eventuales y con personal temporal, por lo que habrá un reflejo en el servicio. Por otro lado, un servicio costero y urbano, profesional y eficiente cuesta dinero. Este tipo de establecimientos ofrecen una buena gastronomía en un entorno privilegiado con un servicio acorde a estas premisas. La moraleja se resume en que hay oferta y variedad para ambas experiencias, pero tengamos claro que la calidad en el trato se paga, y al lado del mar, más.

Cocina local: una experiencia vacacional más. El responsable de Linkers aconseja aprovechar las vacaciones para entrar en contacto con la cultura gastronómica autóctona y salir de la rutina alimentaria que el trabajo impone el resto del año: “La cocina local es la fortaleza de la mayoría de los establecimientos de las zonas turísticas. Además, este tipo de establecimiento suele reclutar como personal de apoyo cocineros y cocineras locales, por lo que la elaboración de platos tradicionales se refuerza y encontraremos algo muy valorado: producto fresco de proximidad”.

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Cómo elegir, con éxito, un restaurante en vacaciones
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Cómo elegir, con éxito, un restaurante en vacaciones. Claves para evitar las sorpresas desagradables y aprovechar las oportunidades gastronómicas del destino.
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