Al igual que los ricos valores nutricionales aportados por la Dieta Mediterránea mejoran la salud física —según han demostrado ya infinidad de informes científicos— ahora, un pequeño, pero llamativo estudio australiano, asegura que este tipo de dieta también aumenta la salud mental, asociándola al alivio de la depresión.

Según recoge la publicación especializada Olive Oil Times, la investigación, publicada en BMC Medicine, es el primer ensayo aleatorio controlado para investigar si una mejora en la dieta puede ser un tratamiento efectivo para episodios depresivos agudos. Los científicos encontraron que el asesoramiento sobre la elección de alimentos saludables, así como el consumo de alimentos incluidos en la Dieta Mediterránea, aliviaban considerablemente más síntomas de depresión que el hecho de pertenecer a un grupo de apoyo social.

¿Pero, por qué el tipo de dieta resulta tan beneficioso? Según la doctora naturópata Vickie Modica de Seattle, Washington, en declaraciones al Olive Oil Times, “dos de los grandes factores que contribuyen a las propiedades que combaten la depresión implican a dos de los más famosos nutrientes de la Dieta Mediterránea: los ácidos grasos omega-3, y la fibra. Ambos nutrientes han sido objeto de investigaciones recientes sobre el enlace mente-cuerpo entre la dieta y la depresión. Se sabe que los ácidos grasos omega-3 tienen un efecto anti-inflamatorio y se cree que tienen un efecto saludable también sobre el sistema nervioso, mejorando los síntomas de la depresión en múltiples estudios. Otras investigaciones muestran que las dietas altas en fibra aumentan la diversidad de la flora intestinal buena, que se cree que tiene una influencia positiva en el estado de ánimo, incluyendo la depresión”.

Dieta Mediterránea vs. grupos de apoyo

En el estudio australiano publicado en BMC Medicine, un total de 67 pacientes, que sufrían de un episodio depresivo agudo, fueron asignados al azar para asistir a cualquiera de siete sesiones con un dietista clínico que exaltó el valor de la Dieta Mediterránea, o siete sesiones de apoyo social. Todos los participantes tenían dietas poco saludables al inicio de la intervención.

A los individuos del grupo de asesoramiento dietético, se les pidió mejorar sus hábitos alimenticios consumiendo frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales, pescado y aceite de oliva, que son los alimentos que componen la Dieta Mediterránea. Se les obligó a escribir lo que comían en sus menús diarios, y los datos registrados revelaron que la calidad de su ingesta de alimentos aumentó significativamente.

Por su parte, los participantes en el grupo de apoyo social fueron conducidos en varias discusiones de temas de interés neutrales. Ocasionalmente jugaron juegos de mesa o cartas, actividades elegidas para mantenerlos comprometidos y positivos.

Al final de las doce semanas, el contraste entre los dos grupos fue notable. Cerca de un tercio del grupo de asesoramiento experimentó una remisión de su depresión, en comparación con sólo el ocho por ciento del grupo de apoyo social. Por otra parte, las mejoras no dependían de ejercicio o pérdida de peso.

En cualquier caso, la doctora Vickie Modica puntualiza: “Este estudio debe considerarse como una investigación preliminar, y es de esperar que sirva de catalizador para muchos más estudios que demuestren una conexión mente-cuerpo”.

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La Dieta Mediterránea, asociada al alivio de la depresión
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Al igual que la Dieta Mediterránea mejora la salud física, un reciente estudio asegura que este tipo de dieta también aumenta la salud mental, asociándola al alivio de la depresión.
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