El consumo moderado de curcumina, componente activo de la cúrcuma, puede favorecer la recuperación muscular y reducir el dolor tras la práctica de actividad física intensa.
Es una de las conclusiones que se recogen en un reciente estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que posicionan la cúrcuma —planta de la familia del jengibre que se utiliza desde hace miles de años en la gastronomía como especia o colorante alimentario— como un suplemento prometedor para aliviar la inflamación muscular tras el ejercicio intenso por su capacidad de atenuar la inflamación local, el daño oxidativo y la percepción subjetiva del dolor, entre otros aspectos.
Nuevas propiedades de la cúrcuma
Pero, además de en gastronomía, la cúrcuma y su componente activo, la curcumina, se utilizan de manera regular para diversos tratamientos basados en la medicina tradicional asiática. De hecho, en las últimas décadas cientos de estudios han analizado las propiedades de esta sustancia, su respuesta en el organismo y los beneficios de su consumo.
Ahora, investigadores del grupo epi4Health de la UOC han comprobado que la cúrcuma y sus derivados, como la curcumina, tienen potencial para reducir el daño muscular y la inflamación que se produce en el sistema musculoesquelético tras la práctica de ejercicio físico intenso.
La potencialidad y los beneficios de la curcumina se habían comprobado ya en cientos de investigaciones científicas especialmente por sus propiedades, pero este grupo de expertos ha constatado estos resultados en el ámbito deportivo en una revisión de la literatura científica, publicada recientemente en acceso abierto en la revista especializada Journal of the International Society of Sports Nutrition.
«La ingesta de curcumina, antes y después del ejercicio, se asocia con mejores resultados en la recuperación muscular, la reducción del dolor y la mejora de la capacidad antioxidante», explica Daniel Vasile Popescu-Radu, principal autor de este trabajo.


