Si algún alimento se asocia tradicionalmente a la Cuaresma, sin duda es el bacalao, ya sea en el clásico potaje con garbanzos y espinacas o por sí mismo, como esta receta que se llama precisamente, Bacalao de Cuaresma: Tras haber dejado desalar el bacalao, lo secamos bien, lo pasamos por harina y lo freímos en […]

Si algún alimento se asocia tradicionalmente a la Cuaresma, sin duda es el bacalao, ya sea en el clásico potaje con garbanzos y espinacas o por sí mismo, como esta receta que se llama precisamente, Bacalao de Cuaresma:

Tras haber dejado desalar el bacalao, lo secamos bien, lo pasamos por harina y lo freímos en aceite bien caliente, preferentemente en cazuela y una vez hecho lo dejamos aparte.

Cortamos unas cebollas y un puerro en tiras finas y las rehogamos en la cazuela del bacalao, con su mismo aceite. Cuando comiencen a tomar un color dorado, agregamos un par de dientes de ajo y perejil picados. Añadimos tres o cuatro tomates también picados finamente y removemos a fuego lento hasta que esté todo bien hecho.

En una cazuela aparte calentamos un vaso pequeño de vino blanco, añadiéndole pasas, unos piñones y dos o tres ciruelas. las ciruelas y los piñones. Cuando comience a hervir bajamos el fuego y dejamos que se haga unos 15 minutos.

Una vez hecho, precalentamos el horno unos minutos, ponemos todo lo anterior – bacalao, sofrito y vino- en un recipiente adecuado y lo dejamos hacer al horno alrededor de un cuarto de hora.

Se sirve en caliente, colocando en el plato primero el bacalao y regando por encima con el sofrito.