El verano es un buen momento para ponernos al día en algunas de esas actividades a las que, desafortunadamente, el resto del año no podemos prestar la atención que desearíamos. Como por ejemplo, nuestro conocimiento del vino. Una oportunidad, en este caso, que se produce en un entorno idílico y en el momento oportuno: el […]

El verano es un buen momento para ponernos al día en algunas de esas actividades a las que, desafortunadamente, el resto del año no podemos prestar la atención que desearíamos. Como por ejemplo, nuestro conocimiento del vino. Una oportunidad, en este caso, que se produce en un entorno idílico y en el momento oportuno: el Museo del Vino de Navarra ofrece catas exprés de vinos de la Denominación de Origen Navarra y queso Roncal para quien desee aprovecha estos días para actualizarse en la iniciación al conocimiento del vino.

La próxima cita es este lunes, 18 de agosto, a las 13:00 horas. A lo largo de 60 minutos que dura la actividad se ofrecerá un atractivo recorrido por la Denominación a través de sus vinos blancos, rosados y tintos, todo al asequible precio de 5 euros por persona.

El museo

El Museo del Vino de Navarra está ubicado en el antiguo palacio de Santo Ángel, edificio del siglo XVII que se asoma a la Plaza de Teobaldos, al igual que el vecino Palacio Real de Olite, hoy Parador Nacional. Este innovador centro de exposiciones se articula en tres plantas comunicadas a través de un atrio interior abierto que permite la contemplación de diversas pinturas relacionadas con el vino. Cada piso se dedica a un aspecto del vino, así en la planta baja se comienza la visita recorriendo la evolución histórica del vino en Navarra, su contexto universal, así como mitos y rituales. Tras esta sala, un pasillo dirige a las escaleras por las que accederemos a las demás secciones. En un lateral de este pasadizo se exponen distintas botellas de Denominación de Origen.

La primera planta está dedicada a la viña y a la vid con un didáctico recorrido de puntos interactivos y utensilios utilizados por los viticultores en esta labor. La última planta centra la atención en los procesos de elaboración del vino a través de maquetas con paneles explicativos. En cada planta se proyectan videos sobre los diferentes aspectos del vino, que envuelven al espectador con los vibrantes sonidos de la txalaparta.

La visita finaliza con la sala ‘el vino y los sentidos’ ubicada en el sótano, donde estuvo la bodega del palacio. Gracias a cajas de olores y caramelos se puede descubrir la teoría práctica para la realización de las catas.


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