La ciudad china de Chengdu, con 14 millones de habitantes, organiza unas jornadas de gastronomía en las que estarán presentes Saborea España y la oficina de Turespaña en la Embajada Española en el país asiático y en el que el cocinero Firo Vázquez (El Olivar de Moratalla (Moratalla, Murcia) ofrecerá su menú degustación con papeles […]
La ciudad china de Chengdu, con 14 millones de habitantes, organiza unas jornadas de gastronomía en las que estarán presentes Saborea España y la oficina de Turespaña en la Embajada Española en el país asiático y en el que el cocinero Firo Vázquez (El Olivar de Moratalla (Moratalla, Murcia) ofrecerá su menú degustación con papeles comestibles de principio a fin.
El menú de papel comestible, #EnPapHelado, utiliza papeles elaborados con fécula de patata, maíz, arroz, impresos en blanco y negro o a color y en diferentes variedades, como tridimensionales, planos, con sabores o no y de diferentes texturas.
El sistema permite aplicar variadas técnicas culinarias a este ingrediente como freír, aliñar, asar, escabechar, etc e incluso una técnica propia a la que el cocinero murciano llama ‘Papellot’, cuando los utiliza como papillote.
El menú degustación en papeles comestible incluye propuestas como: ‘Corteza Cortazar en rayuela’; ‘Mil Hojas de Quijote’; ‘CusCusRucho de 7 verduras floridas’; ‘Libro Rojo con Gambas Rojas al ajillo’; ‘Crujiente de Chato Prehistórico con vino tinto’; ‘Helado EnPapHelado’, entre otros. Y para terminar, ‘Factura con Papel de Regalo’.
Breve historia del papel comestible
Hace ya más de diez años desde que Firo Vázquez comenzara a investigar el papel comestible. Fue, de hecho, el primero en introducir dentro de su cocina este tipo de técnica en España, tras una larga labor de investigación con el Departamento de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Murcia.
En 2003 se celebró el primer Año Santo Jubilar de Caravaca de la Cruz y para la ocasión Firo Vázquez comenzó a adornar sus platos conversos escritos en obleas con tinta de calamar. Poco después, el Príncipe Felipe tuvo en sus manos un ejemplar entero comestible de El Quijote, con cada página de un sabor y olor distinto, y años más tarde su padre, el Rey, un ejemplar del diario Marca.
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