“Un verano diferente, con estancamiento de la demanda nacional, contención del gasto especialmente entre los clientes habituales y el turismo nacional con un ticket medio por inferior y pérdida de rentabilidad”.
Así se resume la valoración que hacen de la campaña de verano 2025 desde Hostelería de España —la organización empresarial que representa a nivel nacional a las más de 300 000 empresas del sector—, tomando como base los resultados de una encuesta realizada entre los empresarios del sector para ofrecer un balance de la campaña estival, que se ha caracterizado por el aumento del número de turistas pero con una reducción del gasto, especialmente en restauración.
Campaña de verano 2025
Las principales conclusiones de este estudio son:
La temporada de verano, en general, se ha mantenido estable respecto al año anterior, con un número de visitas igual o superior al de 2024 aunque con un gasto medio inferior: el 49 % de los empresarios considera que la temporada de verano ha sido mejor o similar a la del año pasado, mientras que un 51 % percibe un balance peor. Además, un 47,3 % señala una disminución en el número de visitantes, subiendo el porcentaje de los hosteleros que ha observado una caída del gasto (57,7 %). La contención del gasto se ha notado especialmente entre los clientes habituales y el turismo nacional. En contraste, el gasto de los turistas extranjeros ha aumentado, especialmente en el alojamiento, donde en el mes de julio realizó un gasto un 8,6% superior, mientras que en manutención la subida fue de un 3,6% respecto a la del mismo mes del año anterior.
Por meses, a nivel nacional agosto ha mostrado un comportamiento más favorable que julio, con un 48,2 % de los hosteleros destacando una mayor afluencia de visitantes, aunque en ambos meses se ha observado una moderación en el gasto. El porcentaje de los que observan un comportamiento similar entre los dos meses se ha ampliado hasta un 38,2 %. La temporada comenzó con un incremento en junio del 2,8 % en la facturación de bares y restaurantes respecto al año anterior, aunque en términos de rentabilidad supuso una caída de un 1,2 %, según datos del INE. La evolución media en los meses de julio y agosto para la mitad de los encuestados fue hasta un 10 % inferior a la de 2024 mientras que un 11 % la considera igual. En el lado contrario, un 31% constata un incremento de hasta un 10%.
Por origen de los clientes, un 48,9 % ha apreciado un descenso del turista nacional, y un porcentaje similar respecto a los turistas extranjeros. Sin embargo, los que opinan que las visitas de turistas internacionales han aumentado suponen mayor proporción (22 %), frente al 19,8 % del turismo nacional.
Por zonas geográficas la evolución ha sido similar en las distintas zonas geográficas. Las actividades de alojamiento han mostrado un comportamiento más sólido y dinámico que las de restauración, especialmente en destinos turísticos consolidados. Este mejor desempeño se ha reflejado en mayores niveles de ocupación y una recuperación más estable de la demanda internacional.
Respecto al tipo de establecimientos, esta tendencia ha afectado especialmente a los negocios de restauración, que dependen en gran medida del gasto espontáneo y diario. No obstante, en todos ellos se muestra un menor gasto.
Y finalmente, en relación al empleo, aunque ha bajado el ritmo de crecimiento respecto a meses anteriores —evolución habitual en los meses estivales dado que la temporada alta comienza con la Semana Santa—, en julio y agosto se ha superado la cifra récord de 2 millones de trabajadores en el sector.
Y el análisis que realizan de estos datos desde la asociación de empresarios es:
La salida de españoles al extranjero ha sido muy importante este verano y esta circunstancia resta ocasiones de consumo en restauración en el tramo de vacaciones que disfrutan en España.
El ritmo de crecimiento del turismo internacional se ralentiza, los crecimientos son inferiores al año pasado.
El crecimiento en la utilización de la vivienda de uso turístico reduce ciertas ocasiones de consumo en restauración.
El incremento de costes y precios reduce el poder adquisitivo de la población, retrayendo su consumo.
La rentabilidad de los establecimientos está mermada por el incremento de costes de las materias primas.
La incertidumbre general está reduciendo la propensión al consumo de las familias y eleva a máximos los niveles de ahorro en nuestro país.
La fiscalidad, el incremento de las cotizaciones de seguridad social y no deflactar el IRPF, merman capacidad de compra de las familias.
La desestacionalización, el incremento de la actividad turística en otras épocas del año, resta en cierto modo días de vacaciones al verano.
Las olas de calor, las altas temperaturas, no ayudan al consumo en las terrazas.


