Agricultores, científicos e instituciones han diseñado un proyecto innovador que pretende mejorar la situación de los suelos en España y contribuir a la lucha contra el cambio climático. La iniciativa ha sido seleccionada dentro de la Asociación Europea para la Innovación agrícola y que busca mejorar la gestión de los suelos.
“La agricultura del futuro dependerá de las estrategias que tomemos para adaptarnos a unos recursos cada vez más escasos”. Bajo este convencimiento, la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) está coordinando el proyecto MOSOEX: Aumento de materia orgánica, gestión sostenible de sistemas extensivos, que ha sido seleccionado dentro del marco de la Asociación Europea para la Innovación en materia de productividad y sostenibilidad agrícola (AEI-AGRI), una iniciativa europea para impulsar la innovación en el medio rural.
Uno de los objetivos de la iniciativa es reducir la brecha existente entre agricultores y científicos y, para ello, además de UPA el proyecto cuenta con la participación de la Asociación Española de Agricultura de Conservación-Suelos Vivos AEAC-SV, la empresa Solid Forest, el CSIC-Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Universidad Politécnica de Madrid y el instituto navarro INTIA, y con el apoyo de la Oficina Española de Cambio Climático.
Salud del suelo y cambio climático
“El futuro de la agricultura depende de la salud de nuestros suelos, y este proyecto viene a cubrir un hueco muy importante en el panorama investigador”, señalan los participantes en el proyecto, explicando que los suelos españoles son especialmente vulnerables a la desertificación, a la carencia de materia orgánica y de nutrientes básicos para el correcto desarrollo de los cultivos, y lo que pretende este proyecto es tipificar estos suelos y aportar estrategias para mejorar su salud.
España es tan diversa que de los treinta suelos que existen según la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el territorio español se encuentran veintiuno de ellos. Esto hace que la gestión de los suelos sea muy específica y diferente a la que se pueda hacer en la Europa continental. El proyecto MOSOEX se centrará en mejorar la gestión del suelo dedicado a los cultivos herbáceos extensivos, donde “todavía queda un largo camino por recorrer”, según sus impulsores.
Los efectos que se persiguen son:
- Aumentar el contenido en carbono del suelo mediante prácticas de gestión innovadoras.
- Reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Luchar contra la erosión.
- Mejorar la estructura del suelo, y con ello la productividad de las tierras.
Objetivos “ambiciosos”, según sus promotores, “pero alcanzables si todos, científicos, instituciones y agricultores trabajamos juntos y con un objetivo común.”


