La Unión Europea está impulsando la agricultura regenerativa por motivos ambientales y económicos, un conjunto de buenas prácticas de cultivo que priman la salud del suelo, mejoran su fertilidad y redundan en una mayor rentabilidad para los productores.
Un enfoque agrícola sobre el que el organismo europeo EIT Food —la mayor comunidad europea de innovación en el ámbito agroalimentario, perteneciente al Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT)— lleva cuatro años trabajando e impulsando en el Sur de Europa, y ahora también en el Este y Centro del continente, por lo que ya dispone de resultados concretos que demuestran la viabilidad ambiental y económica de esta manera de entender el sector primario.
Hacia una agricultura regenerativa
Este método parte de la base de una visión integral u holística, y consigue resultados probados: reduce las emisiones, favorece la biodiversidad, convierte al suelo en el principal protagonista y mejora la rentabilidad al cabo de unos años. No obstante, tiene aún un gran margen para expandirse entre el sector primario europeo, y en concreto en España.
En estos cuatro años de trabajo en este sentido, casi 400 explotaciones se han adentrado en estas prácticas a través de cursos, talleres y programas de mentorización. El 60 % de los agricultores ha mejorado el nivel de materia orgánica en el suelo, el 68 % ha mejorado los niveles de carbono en el suelo, y, además, el 38 % ha abandonado el laboreo profundo o ha reducido en más del 50 % el número de pases, el 17 % ha abandonado el uso de fertilizantes minerales nitrogenados y el 12 % ha abandonado el uso de fitosanitarios químicos.
“La agricultura regenerativa no solo implica beneficios económicos. Al mejorar la calidad del suelo, la explotación agraria es mucho más productiva que antes, cuando se trabajaba con métodos convencionales”, explica Begoña Pérez Villarreal, directora general de EIT Food en el Sur de Europa.


