En los últimos años el desperdicio de comida en los llamados países desarrollados se ha convertido en un hecho peligroso para el planeta: en el supermercado compramos más de lo que necesitamos, en casa dejamos que se estropeen las frutas y vegetales, en el restaurante pedimos más de lo que podemos comer…
Hemos adquirido hábitos que afectan al planeta y ejercen una presión adicional sobre los recursos naturales. Cuando desperdiciamos comida, desperdiciamos la mano de obra, el dinero y recursos valiosos —como semillas, agua, pienso, etc. — que se emplean en la producción de la comida, sin mencionar los recursos que se destinan a transportarla. En resumen, el desperdicio de alimentos aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuye al cambio climático.
Sin embargo, los hábitos se pueden cambiar con una serie de gestos y acciones cotidianas como, por ejemplo, guardando las sobras y reutilizándolas para otra comida o utilízalas en un plato diferente, preparando propuestas como estos Buñuelos de restos de dulce de membrillo, en base a una receta ofrecida por el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente a través del Organismo Autónomo Parques Nacionales.
Buñuelos de restos de dulce de membrillo
INGREDIENTES
- Restos de dulce membrillo que tengamos olvidados por la nevera
- 500 g de harina
- 200 ml de aceite oliva
- 200 ml de vino blanco
- 100 ml de nata
- 2 cucharillas rasas de sal
- 1 sobre de levadura en polvo
- 1 huevo
- Aceite de oliva para freír
ELABORACIÓN
Mezclamos algo más de la mitad de la harina con la levadura y la sal haciendo un volcán, y le añadimos en el centro el aceite, el vino, la nata y el huevo. Amasamos bien y vamos incorporando poco a poco más harina hasta que la pasta no se pegue a las manos. Hacemos una bola con la masa y la dejamos reposar unas dos horas tapada con un paño húmedo.
Con la masa ya reposada, vamos haciendo los buñuelos cogiendo porciones de masa, dándoles forma con el rodillo, poniendo un poco del dulce de membrillo sobrante en cada una, y finalmente cerrándolas.
Freímos en abundante aceite de oliva, vamos colocando los buñuelos en una bandeja con un papel de cocina para que absorba la grasa, y listos para servir.





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