La manzana es uno de los cultivos más antiguos y cargados de misticismo de la humanidad, presente en relatos mitológicos y religiosos desde tiempos remotos. Mucho antes de que la ciencia moderna detallara su alto contenido en antioxidantes, fibra soluble y pectina, las antiguas civilizaciones ya veneraban de forma intuitiva sus propiedades curativas y reconstituyentes.

Las evidencias arqueológicas confirman que su origen se localiza en las montañas de Asia Central hace más de diez milenios, expandiéndose rápidamente durante el Neolítico por toda Europa. Civilizaciones como la egipcia ya la producían, y posteriormente los imperios romano e islámico perfeccionaron sus técnicas de injerto en la península ibérica. Durante la era de los descubrimientos, los navíos españoles la llevaron al Nuevo Mundo, desde donde se globalizó hacia América del Norte, Oceanía y los mercados asiáticos.

En la actualidad, la producción global supera los 90 millones de toneladas anuales, impulsada por la biotecnología y el auge de los cultivos orgánicos. Consumida a diario por millones de personas gracias a su versatilidad y larga conservación, es una fuente inigualable de hidratación y micronutrientes esenciales, pero también como un elemento transformador en creaciones gastronómicas tan versátiles y sugerentes como estas Patatas aplastadas con panceta crujiente y manzana, en base a una receta ofrecida por la campaña Cuídate como te cuida una Manzana, del Programa Europeo promovido por Afrucat.

Patatas aplastadas con panceta crujiente y manzana

INGREDIENTES

  • Manzana tipo Gala
  • Patatas pequeñas
  • Panceta
  • Cebollino fresco
  • Mantequilla
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

ELABORACIÓN

Limpiamos bien las patatas y las cocemos en una olla con agua salada hasta que se puedan atravesar con un palillo. Escurrimos y dejamos enfriar.

En una sartén caliente, sin aceite, freímos las tiras de panceta hasta que queden crujientes.

Retiramos la panceta, y sin limpiar la sartén, añadimos un poco de mantequilla junto con las patatas hervidas. Las aplastamos con un tenedor y doramos por los dos lados. Retiramos y reservamos.

Limpiamos y cortamos la manzana en bastones (como si fueran patatas fritas). En la misma sartén anterior, añadimos un poco de aceite de oliva y salteamos los bastones de manzana con una pizca de sal y pimienta. Cuando tengan un color dorado, retiramos.

En un plato amplio o fuente colocamos las patatas doradas, y encima de ellas la panceta crujiente y los bastones de manzana. Espolvoreamos cebollino picado por encima y servimos caliente.

Patatas aplastadas con panceta crujiente y manzana
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Patatas aplastadas con panceta crujiente y manzana
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