¿Qué parte juega la ética en la elección de nuestros alimentos? ¿Verdaderamente nos importa cómo hayan sido tratados los animales en los procesos de producción, o la cantidad de combustible que se quema en el transporte de algunos productos provenientes de exóticas zonas lejanas que deben viajar hasta nuestro territorio solo porque su consumo se […]

¿Qué parte juega la ética en la elección de nuestros alimentos? ¿Verdaderamente nos importa cómo hayan sido tratados los animales en los procesos de producción, o la cantidad de combustible que se quema en el transporte de algunos productos provenientes de exóticas zonas lejanas que deben viajar hasta nuestro territorio solo porque su consumo se ha puesto de moda?

Estas y otras preguntas intentarán ser contestadas por un estudio que está llevando a cabo la Universidad de Adelaida (Australia) y que tiene como objetivo buscar las razones éticas que forman parte de los razonamientos y decisiones de los consumidores cuando estos llenan su cesta de la compra.

“Cada vez más, las personas estamos tomando decisiones sobre lo que compramos y lo que comemos en base a lo que consideramos razones éticas”, comenta Rachel Ankeny, profesora de la universidad australiana al frente del proyecto. “Estas decisiones pueden incluir toda una serie de factores, tales como el impacto de la producción de alimentos en el medio ambiente, la importancia de comprar productos locales, motivos religiosos, consideraciones de salud personal y familiar o el bienestar de los animales.”

Esta última consideración se está convirtiendo en un importante factor de influencia en la compra, hasta el punto de que algunas de las mayores cadenas de supermercados están ya incluyendo en sus envases y lineales información específica y destacada sobre este particular.

Nueva conciencia sobre el malestar animal

La cada vez más creciente oferta de huevos de gallinas camperas, con la consiguiente eliminación de los huevos procedentes de gallinas de jaula, así como la preferencia por animales de corral como pollos y cerdos, es un testimonio claro de la nueva toma de conciencia sobre el bienestar animal, de modo que la opción de productos orgánicos está cada vez más generalizada.

Pero algunas de estas decisiones no siempre se corresponden con razones puramente éticas. El reciente incremento que en muchos países se está produciendo en la compra de los llamados “productos locales”, tiene mucho más que ver con el apoyo económico a los distribuidores vecinos y sobre todo a la idea establecida de que “los alimentos cultivados cerca de casa deben ser más frescos y de una mayor calidad”.

No siempre se trata de razones éticas

En este mismo sentido, la profesora Ankeny destaca algunos colectivos a los que tampoco les mueve necesariamente las razones éticas, como es el caso de los vegetarianos: “A veces los motivos de la elección de los alimentos no son necesariamente éticos. La gente es vegetariana, por ejemplo, por una serie de razones tales como salud, creencias culturales o sencillamente porque no les gusta el sabor de la carne. No siempre ligan su elección a creencias éticas.”