El conocido cocinero británico Heston Blumenthal y el también británico artista Damien Hirst han llevado a cabo una instalación en Londres, forrando un ascensor público con un papel realizado a base de pequeñas galletitas dulces que transmiten el sabor al lamerlas.     Inspirándose en la idea de Willy Wonka, el imaginativo personaje de la […]

El conocido cocinero británico Heston Blumenthal y el también británico artista Damien Hirst han llevado a cabo una instalación en Londres, forrando un ascensor público con un papel realizado a base de pequeñas galletitas dulces que transmiten el sabor al lamerlas.

 

 

Inspirándose en la idea de Willy Wonka, el imaginativo personaje de la película ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, Blumenthal y Hirst han ideado un papel de pared absolutamente cubierto de piezas adhesivas en relieve, con el sabor de los conocidos cakes ingleses McVitie Jaffa.

La instalación se ha situado en el ascensor de un céntrico edificio de oficinas londinense, animando a los usuarios a lamer las galletas durante el trayecto, acompañados siempre por un ‘supervisor de higiene’ que sustituye inmediatamente el dulce ‘usado’ por uno nuevo, para eliminar cualquier posibilidad de contagio por gérmenes.

El proyecto ha contado con la colaboración de un completo equipo de técnicos y artistas, que durante varias semanas han trabajado conjuntamente para llevar a la práctica la original idea de dos de los más destacados generadores de nuevas ideas en la vanguardia británica.

Los autores

Heston Blumenthal, conocido en el Reino unido como el ‘mad scientist chef’ (el loco chef científico), o ‘el alquimista’, se encuentra en posesión de tres estrellas Michelín por su restaurante The Fat Duck en la localidad inglesa de Bray, actualmente considerado como el quinto mejor restaurante del mundo y durante varios años alternando el primer y segundo puesto con elBulli de Ferran Adrià.

Por su parte, Damien Hirst está considerado como uno de los artistas más influyentes del mundo y el artista vivo que posee el record de la obra más cara jamás pagada en el mercado, titulada ‘For the Love of God’ (Por el amor de Dios), una calavera humana auténtica cubierta por 8.601 diamantes, que alcanzó el precio de 74 millones de euros.

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