“El Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria aportará más claridad, seguridad, equilibrio, innovación, calidad y una mejor percepción de los consumidores sobre los productos alimenticios”.

Así definía la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, el Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria que las principales organizaciones agroalimentarias —ASAJA, COAG, UPA, Cooperativas Agro-alimentarias de España, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) y la Asociación Española de Distribuidores de Autoservicio y Supermercados (ASEDAS)— suscribían ayer martes en la sede del Ministerio.

Las claves

El nuevo Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria se basa en una serie de claves que regulan las relaciones entre los operadores, entre las que destacan:

  • Establece los principios sobre los que han de fundamentarse las relaciones comerciales y las prácticas mercantiles que fomentan relaciones justas, equilibradas y leales entre los operadores de la cadena alimentaria, así como las circunstancias para la adhesión y baja del Código.
  • Recoge una serie de compromisos y prácticas comerciales generales y comunes a todos los operadores de la cadena alimentaria y sus asociaciones, definiendo igualmente unas cláusulas de prácticas comerciales específicas para algunos operadores.
  • Entre los compromisos generales a asumir por los operadores se establecen la claridad y concreción de los contratos y los acuerdos comerciales así como las prácticas que promuevan el estricto cumplimiento de los mismos. También se establece la lealtad en el intercambio de información, las actitudes equitativas en la transferencia del riesgo y de responsabilidades y la no imposición en sus contratos de condiciones o exigencias injustificadas.
  • Como complemento, los operadores de la cadena alimentaria se comprometen a asumir una serie de prácticas en relación a aspectos clave como la negociación comercial, los contratos, el impulso de la mediación como método de resolución de las discrepancias, la gestión de categorías y la innovación. Igualmente afecta a la vinculación con terceros, las actividades de promoción, las cadenas de suministro y logística, los pagos, la comunicación de información comercialmente sensible, y la seguridad alimentaria, calidad e información al consumidor.
  • Para mantener actualizado, interpretar y determinar el alcance de las cláusulas que componen el Código, se constituye una Comisión de Seguimiento integrada por los Ministerios de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y de Economía y Competitividad, así como los representantes de los diferentes agentes de la cadena alimentaria.
  • La adhesión al Código es voluntaria por parte de los operadores y obligará a que las relaciones comerciales se ajusten a sus principios y a la utilización de los sistemas de resolución de conflictos establecidos en el mismo.

En su intervención, García Tejerina destacaba que se trata de la primera vez que se establece un código para toda la cadena alimentaria, una cadena de valor “absolutamente estratégica en nuestro país, por su importancia social y económica, por lo que era necesario establecer un marco normativo que aportase equidad a las relaciones empresariales, y que estuviese dotado de los instrumentos adecuados para garantizar su cumplimiento”.

Resumen
Título
Las principales organizaciones agroalimentarias firman un Código de Buenas Prácticas
Descripción
El Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria aportará más claridad, seguridad, equilibrio, innovación, calidad y una mejor percepción de los consumidores sobre los productos alimenticios.
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