La cesta de la compra de un celíaco es hasta 1.500 euros más cara al año, un sobrecoste que afecta, por ahora, a un 1% de los españoles, porque se trata de un colectivo emergente que está creciendo a un ritmo del 15% anual. Además, en una comparativa europea de la situación de los celíacos, España está a la cola en ayudas públicas.

Según el informe de precios sobre productos sin gluten 2017 que publica al Federación de Asociaciones de Celíacos de España, FACE, se estima que una familia con un celíaco ve incrementado el coste de su cesta de la compra en 1.040,41 euros al año —un 255,67% más que la versión convencional—, si tenemos en cuenta únicamente los productos de una compra básica. Pero como cualquier familia, el colectivo celíaco conforma su alimentación en base a sus gustos y necesidades, por lo que el sobrecoste anual de la cesta sin gluten puede alcanzar hasta los 1.500 euros por persona, según estiman desde la red social de celíacos CeliCity que, coincidiendo con el mes del Celíaco (5 de mayo, Día Internacional del Celíaco, y 27 de mayo, Día Nacional del Celíaco), reivindican que el Estado asigne algún tipo de subvención o ayuda a las personas que padecen celiaquía.

Un celíaco paga un 514% más por una barra de pan

En España, el precio medio de una barra de pan de unos 250 gramos es de 0,47 euros, mientras que un celíaco paga 2,42 euros por la versión sin gluten. Un sobrecoste del 514% en un producto considerado básico en cualquier dieta.

“Este incremento, en mayor o menor medida, se repite en casi todos los alimentos ubicados en la base de la pirámide nutricional, es decir, aquellos que mayor número de raciones se deben ingerir en la dieta, ya que suelen contener gluten”, señala José Luís Rodríguez, CEO y cofundador de CeliCity, añadiendo que hasta el 80% de los productos procesados que encontramos en los supermercados pueden contener gluten. Alimentos tan populares como embutidos, postres lácteos, chocolates, salsas o especias que pueden contener trazas, por lo que las personas que padecen celiaquía deben recurrir a sus versiones sin gluten y, por tanto, asumir una carga económica considerable.

Escasa oferta gluten free

El gluten free está de moda, pero la oferta sigue siendo escasa: “Dentro de la industria de la alimentación, el segmento que más crece es el de los productos especiales para intolerancias y alergias, y dentro del mismo, los productos sin gluten”, matiza José Luís Rodríguez.

En España, el número de referencias aptas para celíacos ha pasado de 280 a 1.500 productos, con un crecimiento sostenido de un 28% desde el 2008. En este sentido cabe destacar que España es el tercer país del mundo —tras EEUU y Brasil— en lanzamiento de productos sin gluten. Así que no es de extrañar que cada día encontremos más supermercados “con lineales dedicados a los productos sin gluten, aunque la variedad sea escasa y el precio más alto”, apuntan desde CeliCity. Un incremento de la oferta promovido principalmente por el aumento de la demanda de productos libres de gluten gracias a una corriente de Estados Unidos que ha traído consigo la tendencia de seguir una dieta sin gluten. En este sentido, algunos observatorios internacionales estiman que en 2020 cerca de un 7% de la población mundial seguirá una dieta libre de gluten.

Ausencia de ayudas estatales

Sanidad financia diferentes tipos de ayudas a los enfermos crónicos. Pero la celiaquía —que es una enfermedad crónica del aparato digestivo cuya única medicina es la alimentación— está totalmente al margen de cualquier tipo de subvención económica o alimentaria. Aparte del Estado, algunas Comunidades Autónomas como Extremadura y Vizcaya, destinan prestaciones que invierten en lotes de productos específicos para familias con celíacos, especialmente para las más desfavorecidas. Asimismo, algunos Ayuntamientos han presentado proposiciones No de Ley instando al Gobierno a que se creen ayudas económicas. Pero “la concesión de ayudas para este sector de la población es una asignatura pendiente, aunque los principales partidos políticos las incluyeron en sus programas electorales”, apunta Rodríguez.

Y en el plano internacional, según una comparativa europea de la situación de los celíacos realizada por CeliCity, España está a la cola de Europa por lo que respecta a ayudas públicas. En otros países de la Unión Europea no sólo existe una concienciación, sino que se han establecido medidas para ayudar económicamente a este colectivo, ya sea mediante una cantidad estipulada mensual, desgravación del IRPF, o la prescripción médica de alimentos sin gluten.

En esta línea, los países que dan más ayudas, en porcentaje, calculando la cuantía máxima de la prestación en relación al salario medio serían: Letonia (17,80%), Grecia (14,83%), Italia (6,90%), Hungría (6,44%), Dinamarca (5,70%), Noruega (4,70%) y Suecia (4,05%). Otros países como Holanda, Polonia (10% IRPF) o Portugal (5% IRPF) permiten desgravarse los gastos en la declaración de la renta. Mientras que en Luxemburgo reembolsan los productos sin gluten, o Malta favorece la compra de productos sin gluten por prescripción médica.

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Lo que paga de más un celíaco en la cesta de la compra
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La cesta de la compra de un celíaco es hasta 1.500 euros más cara al año, un sobrecoste que afecta, por ahora, a un 1% de los españoles, porque se trata de un colectivo emergente que está creciendo.
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