El diseño del packaging de la marca de refrescos INDI, elaborados en El Puerto de Santa María (Cádiz) ha obtenido el reconocimiento del prestigioso premio Laus otorgado por la Asociación de Diseñadores Gráficos y Directores de Arte y de la publicación online Design and Design, una de las más valoradas del sector. Los galardones destacan […]

El diseño del packaging de la marca de refrescos INDI, elaborados en El Puerto de Santa María (Cádiz) ha obtenido el reconocimiento del prestigioso premio Laus otorgado por la Asociación de Diseñadores Gráficos y Directores de Arte y de la publicación online Design and Design, una de las más valoradas del sector.

Los galardones destacan que la marca ha sabido expresar con acierto en un nombre y diseño su origen en el Sur de España, una de las zonas del mundo que atesora mayor conocimiento de botánicos y especies —que llegan a los puertos de Cádiz y Sevilla procedentes de América y Asia desde hace más de 500 años— así como su proceso de elaboración, totalmente artesanal, en una destilería centenaria y en alambiques de cobre.

Por otro lado, el elefante elegido para la etiqueta, de estilo oriental y rodeado de elementos vegetales se asocia equilibradamente a las etiquetas de hace siglos procedentes de Asia, cuna de muchos de los botánicos y especies utilizados.

Exotismo y romanticismo

El diseño traslada, en primer lugar, exotismo. Son bebidas inspiradas en el conocimiento centenario de botánicos y especies atesorado en el Sur de España, alrededor de los puertos de Sevilla y Cádiz, que fueron el centro del comercio de estos productos a partir de finales del siglo XVI. Los barcos llegaban cargados, tanto de las Indias Orientales como Occidentales hasta Andalucía y desde allí se distribuían estas especies y botánicos al resto del mundo. También se empleaban en la elaboración de bebidas. Dicho intercambio de culturas entre América y Asía, que se producía en Andalucía, que ha inspirado la creación de INDI, se transmite muy bien en el diseño, según los expertos.

La marca también tiene un componente de romanticismo, pues su elaboración es completamente artesanal, en la última destilería del Puerto de Santa María, toda una joya por sí misma, con casi 200 años de antigüedad. Allí se maceran los botánicos en garrafas de cristal de 20 litros durante semanas, para destilarlos posteriormente en alambiques artesanos de cobre calentados por agua al baño María. Esta cualidad del producto de ‘hecho a mano’ se comunica fielmente con la elección de una sola tinta para la caja. Se logra transmitir así la producción a pequeña escala y el componente humano. La esencia natural y la máxima calidad de los componentes, tanto de los botánicos como de los zumos naturales de cítricos añadidos, también llegan al consumidor a través del diseño con los elementos vegetales que rodean al elefante. Es la forma de identificar al refresco con la nueva corriente de productos naturales y orgánicos.

 

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