La sociedad está cada vez más concienciada sobre el futuro del planeta, y cada gesto cuenta. Incluso cuando viajamos. La pregunta es: ¿cómo podemos contribuir los ciudadanos, cualquiera de nosotros, al desarrollo sostenible del planeta cada vez que hacemos la maleta para recorrerlo?

Con motivo del Día Mundial del Turismo, que se celebra el 27 de septiembre —y que este año coincide con la declaración por parte de la Organización Mundial del Turismo (OMT) de 2017 como Año Internacional del Turismo Sostenible—, la agencia de viajes online Rumbo ha elaborado una lista con diez claves para convertirnos en ‘viajeros sostenibles’. Son consejos prácticos para recorrer el mundo y, al mismo tiempo, contribuir a que las futuras generaciones de viajeros lo disfruten tal y como lo conocemos ahora. O incluso mejor.

Las claves del turismo sostenible

En el hotel, reutiliza las toallas. Si después de ducharte en tu casa dejas la toalla tirada en el suelo, muy probablemente cuando vuelvas te la encontrarás donde la dejaste. Sin embargo, en un hotel, si haces esto el personal de limpieza entenderá que necesitas que te cambien las toallas. Te dejarán unas limpias, y las que acabas de usar irán directas a la lavandería. Si una lavadora doméstica consume aproximadamente entre 42 y 62 litros de agua, es fácil imaginar lo que puede gastar la de un hotel. Para evitar este derroche, asegúrate de dejar las toallas colgadas. Y si todavía no estás convencido, piensa… ¿en tu casa lavas la toalla todos los días?

No imprimas las tarjetas de embarque, llévalas en el smartphone. Llevar la tarjeta de embarque en papel es de novatos. Además, ¿para qué quieres un smartphone de última generación si no lo puedes lucir en un aeropuerto? Aunque viajes en clase turista, pasar por la puerta de embarque con un código en el móvil es lo más cool que hay, y te dará aspecto de ‘clase business’. Evitarás el apuro de olvidar la tarjeta de embarque en alguna bandeja del control de seguridad, y el planeta, por su parte, te agradecerá el ahorro de papel.

Limita los desplazamientos. Si organizas bien tu viaje y reduces los desplazamientos en coche al mínimo, evitarás emisiones de CO2 a la atmósfera y, además, harás ejercicio. Tanto si eres un amante del campo como si lo tuyo son las escapadas urbanas, caminar es el truco para vivir tu viaje de la forma más personal posible. Y es que eres tú quien marca el ritmo.

Utiliza el transporte público y los servicios de alquiler de bicicletas. A veces, recorrer un destino sólo a pie no es un plan viable, a no ser que quieras aprovechar tus vacaciones para entrenar de cara a los próximos Juegos Olímpicos. ¿Imaginas intentar conocer Tokio o Nueva York usando sólo tus piernas? En estos casos, no te preocupes: seguirás contribuyendo al turismo sostenible si utilizas el transporte público, o bien los servicios de alquiler de bicicletas. Cada vez son más las ciudades que ponen bicicletas al servicio de habitantes y turistas. Copenhague es uno de los ejemplos más conocidos, y es que por su núcleo urbano circulan ya más bicicletas que coches. Existen varios servicios de alquiler con precios bastante económicos, y en el centro, es gratis. El ayuntamiento ha creado un servicio de bicicletas públicas para todo el que quiera usarlas, a cambio de una fianza de 20 coronas (3 euros) que se recuperan al final del trayecto. Ya no hay excusas para aprender a moverse sobre dos ruedas.

Apaga el aire acondicionado y las luces cuando salgas de tu habitación de hotel. A más de uno le sonará esta situación: antes de salir de viaje, es tradicional dar varias vueltas por la casa para asegurarte de que todos los interruptores están apagados y que ningún aparato ha quedado enchufado. Los hay que incluso vacían la nevera y el congelador para reducir al máximo la factura de la luz a su vuelta. ¿Por qué cambiar entonces de hábitos al llegar a un hotel? Aunque hayas pagado tu estancia, no le sacarás más partido por dejar todo encendido cada vez que sales de la habitación. Así que apaga las luces, haz lo mismo con el aire, y disfruta del placer de sentirte ‘como en casa’.

A la hora de comprar souvenirs, opta por los locales. Si además de sacar miles de fotos eres de los que compran souvenirs para poner en la estantería del salón, el truco sostenible es elegir los que se fabrican en la ciudad que visitas (o, al menos, en el mismo país). Favorecerás el desarrollo de la economía local y, además, ayudarás a reducir la emisión de los gases contaminantes que se generan en los procesos de exportación e importación. ¿Qué sentido tiene comprar una réplica de la Torre Eiffel fabricada en China, cuando puedes traerte un croissant de mantequilla como los que no encontrarás nunca fuera de París? Bon appétit!

Para comer, elige los platos típicos de la zona. Por mucho que reniegues del ‘fish and chips’ cuando vas a Londres y estés deseando comer una tortilla de patata acompañada de jamón serrano y un vaso de Rioja, no caigas en la tentación del ‘tapas bar’ y haz caso del dicho “when in London, do as the Londoners do”. Y aplica esta máxima a cada pueblo, ciudad y país que visites. Optar por la gastronomía local no sólo es un consejo para contribuir al turismo sostenible, sino también una de las formas más placenteras de sumergirse en un destino, y normalmente hay opciones para todos los gustos. Quizá el ‘fish and chips’ no sea el plato más delicioso del mundo para los españoles, pero ¿acaso hay una forma más auténtica de conocer Londres que disfrutar este plato en un pub, y brindar con una pinta generosa con tu compañero de viaje?

Infórmate sobre cómo reciclar correctamente los residuos. En España tenemos tres colores para los contenedores: verde para el vidrio, amarillo para el plástico y azul para el papel. Pero en otros países los colores cambian, y no sólo eso, sino también los horarios de recogida o las normas de regulación. Para contribuir al turismo sostenible (y de paso evitar que te pongan una multa), conviene que te informes bien antes de hacer la maleta. En Milán, por ejemplo, el ayuntamiento reparte bolsas gratuitas de diferentes colores para la basura, y cada color corresponde a un tipo de residuo. Así no hay posibilidad de equivocarse. Eso sí, si viajas a Italia, ten en cuenta que el contenedor azul es para el plástico, y el amarillo para el papel. Justo al revés que en España. En otros países, como Alemania, reciclar tiene premio. Con cada envase que compres, pagarás un impuesto adicional que sólo recuperarás si después lo depositas en perfecto estado en una de las máquinas situadas para tal efecto en los supermercados.

Elige destinos de bajo impacto medioambiental. Bañarte en playas paradisíacas con bandera azul, practicar senderismo por montañas con vistas impresionantes, pasear por reservas naturales… Poco más hay que explicar sobre este consejo. ¿Quién dijo que practicar turismo sostenible era algo complicado?

Respeta las costumbres, la religión y el estilo de vida locales. A la hora de preparar un viaje, lo primero que se suele hacer es preparar una lista de ‘cosas que ver’. Museos, parques, monumentos, calles, tiendas… Pero el turismo sostenible no sólo implica ser respetuoso con el medio ambiente, sino también con los anfitriones y su cultura. Y a veces, incluso, puede llegar a ser divertido. Si visitas China o la India, por ejemplo, el mejor piropo que le puedes echar a un cocinero es un eructo. A varios miles de kilómetros de distancia, en las zonas árticas de Siberia y América, eructar es la forma más educada de saludarse. Y es que, con tanto frío, sacar las manos es mucho más complicado que soltar aires. Así que, si quieres convertirte en el rey del turismo sostenible, la próxima vez que planifiques un viaje, infórmate además sobre las costumbres, religión y estilo de vida locales. No sólo evitarás situaciones incómodas, sino que además quizá te ganes un amigo que te invite a regresar, esta vez alojándote en su casa.

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Cómo viajar practicando turismo sostenible
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¿Cómo podemos contribuir los ciudadanos, cualquiera de nosotros, al desarrollo sostenible del planeta cada vez que hacemos la maleta para recorrerlo?
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