Un espacio pionero inaugurado en Plouguerneau (Bretaña), una de las zonas con mayor biodiversidad de algas de Europa, con una exposición permanente sobre las diferentes variedades locales, la historia de los recolectores de algas desde hace siglos y sus usos actuales en, alimentación, agricultura, cosmética o como sustituto sostenible del plástico.
Es el nuevo museo Algae, la primera institución con sede física, permanente y un enfoque global y multidisciplinar sobre el mundo de las algas. Hasta ahora solo el Museo Omori Nori, en Tokio, disponía de sede física, pero está dedicado únicamente al alga nori, muy utilizadas en la gastronomía japonesa.
Todo sobre las algas
Y es que las costas de Bretaña, en Francia, forman el mayor campo de algas de Europa, con unas aguas de fuertes mareas que generan una biodiversidad extraordinaria, con entre 300 y 800 especies distintas de algas, desde los delicados espaguetis de mar hasta la popular alga nori, pasando por la laminaria.
Situado en el puerto de Koréjou, capital histórica de los goémoniers, los recolectores, Algae está gestionado por la asociación Karreg Hir, que preserva la memoria de este oficio. El centro, de diseño inmersivo y ecorresponsable —el 70 % de materiales son reciclados—, reúne una colección de 400 objetos en 250 metros cuadrados repartidos en dos plantas. Solo en 2025, sus actividades reunieron a más de 10 000 visitantes.
En la exposición permanente del nuevo museo los visitantes descubren primero las distintas variedades de algas que crecen en la zona, con sus colores, formas y texturas. Después, un viaje en el tiempo los traslada 300 años atrás muestra la vida cotidiana de los recolectores de algas, cuyo oficio, salvo por las herramientas modernas y los barcos motorizados, apenas ha cambiado con los siglos.
Lo que sí ha cambiado es el uso de las algas, actualmente más versátil que nunca: de ser solo una fuente de yodo medicinal y abono natural, han pasado a protagonizar proyectos innovadores en agricultura, cosmética, textil, alimentación e informática. El museo explica también cómo se aplican y por qué́ se consideran un sustituto sostenible del plástico. Además, quienes lo deseen pueden disfrutar también de un paseo en busca de algas, que podrán recolectar para cocinarlas después.
SÍNTESIS AUTOMÁTICA (IA)
Bretaña ha inaugurado Algae, el primer museo del mundo con sede fija y enfoque global dedicado a las algas, situado en Plouguerneau, una zona con enorme biodiversidad marina. Gestionado por la asociación Karreg Hir, este espacio ecorresponsable exhibe 400 objetos que narran la historia de los recolectores locales y muestran la evolución de este recurso. La exposición destaca los usos actuales de las algas como sustituto sostenible del plástico y su aplicación versátil en la alimentación, cosmética y agricultura.



