El término dehesa procede del castellano ‘defensa’, que hace referencia al terreno acotado al libre pastoreo de los ganados trashumantes mesteños que recorrían el suroeste español, y que data de épocas remotas. El cerdo ibérico ha formado parte del paisaje español, y en particular de Extremadura, desde la más remota antigüedad. Según explica el Consejo […]
El término dehesa procede del castellano ‘defensa’, que hace referencia al terreno acotado al libre pastoreo de los ganados trashumantes mesteños que recorrían el suroeste español, y que data de épocas remotas. El cerdo ibérico ha formado parte del paisaje español, y en particular de Extremadura, desde la más remota antigüedad.
Según explica el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura, los romanos eran ya expertos ganaderos de la dehesa, así como elaboradores de perniles conservados en sal, una tradición que se ha mantenido a lo largo de la historia.
Y no sólo se ha mantenido sino que se ha logrado conservar y mejorar una raza que constituye un auténtico tesoro genético, un animal perfectamente adaptado al ecosistema de la Dehesa, que obra el milagro, gracias a su particular metabolismo, de transformar los pastos y las bellotas de los que se alimenta en uno de los productos naturales más sanos y exquisitos que puedan apreciarse: el jamón ibérico de bellota, que aparte de ser un alimento sano y un manjar gastronómico, es uno de los máximos exponentes del saber hacer, de la tradición y la alegría de vivir de todo un pueblo.
La naturaleza, fuente de sabor
Extremadura, con cerca de un millón de hectáreas de dehesa constituye un paraíso ecológico al contar con uno de los ecosistemas mejor conservados de Europa, donde conviven, de forma armoniosa, especies ganaderas —cerdo ibérico, oveja merina, vacuno retinto…— con fauna silvestre —águila real, águila imperial, nutria, jabalí, ciervo…— que encuentran en este entorno un auténtico refugio natural que no ha variado con el paso de los siglos.
La dehesa constituye un sistema agroforestal, que permite una explotación equilibrada y no abusiva de los recursos naturales, y del que forman parte el hombre, cerdo ibérico, encinas, alcornoques y demás especies de fauna y flora que lo componen.
Cuestión de calidad
En el caso de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura la certificación de un producto implica un trabajo integral desde el principio hasta el final: desde la supervisión del cerdo en las dehesas, pasando por las auditorías en matadero, secadero y bodega, así como antes de su salida al mercado, rubricado con la colocación de la contraetiqueta del Consejo.
Todos estos pasos (cerdo por cerdo, pieza por pieza) son verificados en las auditorías que realizan los inspectores de los servicios técnicos del Consejo Regulador, avalando así un sistema de control estricto con una trazabilidad garantizada.
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