Situado en la pequeña localidad de Jukkasjärvi, al norte de Suecia y a escasos 200 kilómetros del Círculo Ártico, Icehotel es posiblemente uno de los mejores ejemplos de personificación de la arquitectura efímera y temporal. El primer y mayor hotel del mundo construido a base de hielo y nieve es una obra de arte habitable, […]
Situado en la pequeña localidad de Jukkasjärvi, al norte de Suecia y a escasos 200 kilómetros del Círculo Ártico, Icehotel es posiblemente uno de los mejores ejemplos de personificación de la arquitectura efímera y temporal. El primer y mayor hotel del mundo construido a base de hielo y nieve es una obra de arte habitable, que cada año adquiere una nueva forma.
Según explica un artículo publicado recientemente por la publicación especializada en arquitectura archdaily.com y firmado por Irina Vinnitskaya, cada año una serie de artistas seleccionados se encargan de diseñar y construir las llamadas ‘Art Suites’ que compondrán el renovado hotel de la nueva temporada, un proceso en el que alrededor de 100 personas trabajarán a partir de las más de 4000 toneladas del hielo procedentes del cercano río Torne y cosechadas entre marzo y abril.
Todo comenzó con un iglú
Icehotel comenzó como un taller y exposición de arte, una iniciativa promovida por su fundador, Yngve Bergqvist, en 1989, cuando decidió invitar a determinados artistas a participar en un workshop dirigido por dos escultores de hielo japoneses. El primer proyecto que vio la luz fue un iglú de 60 metros cuadrados, al que llamaron ‘Artic Hall’.
En los siguientes años, el iglú original creció hasta alcanzar los 250 metros cuadrados. La técnica y el producto final llamaron la atención muy favorablemente y fueron usados para ampliar con una serie de servicios como una iglesia, una sala de cine y un bar.
La técnica fue patentada y muy pronto los invitados comenzaron a quedarse allí durante la noche. Ahora, dos décadas más tarde, Icehotel sigue operando gracias a la originalidad de una experiencia única y a la maestría de la obra de arte que supone en sí mismo el propio hotel.
Dormir en sacos, sobre una piel de reno
Los servicios ofrecidos incluyen el acceso a la cercana zona del Círculo Ártico, las inigualables vistas de la Aurora Boreal, una estancia ‘cálida’ y el Icebar, entre otros. Los huéspedes duermen en sacos de dormir sobre pieles de reno y edredones que cubren los bloques de hielo. La dirección asegura que la temperatura de las habitaciones nunca bajará de los ocho grados, lo que proporciona únicamente el aislamiento necesario para evitar que el hielo se funda.
El hotel dispone de 47 habitaciones y cierra todos los años a mediados de abril, cuando el hielo comienza a derretirse dejando la superficie limpia hasta el año siguiente y devolviendo las edificaciones en forma de agua al río Torne.
Energías renovables
Incluso usando como ya hacen, todos los materiales naturales posibles y únicamente el trabajo artístico y la mano de obra humana, los promotores mantienen su esfuerzo para que Icehotel siga dando resultados negativos en cuanto a emisiones de CO2, incorporando el uso de energías renovables como el viento, el agua, la energía solar y los biocombustibles.
Un ejemplo de lo que es posible hacer hasta en los climas más severos del mundo, donde la oscuridad y el frío se mantienen la mayor parte del año.
Foto: Leif Milling
Diseño de la habitación: Wilfred Stijger y Edith Van De Wetering
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