La alimentación de las personas mayores tiene que dejar de ser entendida como un servicio básico (para cubrir únicamente necesidades nutritivas) para consolidarse como un punto clave del bienestar y de la calidad de vida de los usuarios de las residencias de personas mayores.

Es una de las principales conclusiones de la primera jornada del Congreso de Restauración Colectiva, que se celebra en el marco de Alimentaria + Hostelco, y que estuvo dedicada a la alimentación en centros sociosanitarios y residencias de mayores, con la participación de expertos del ámbito residencial, la nutrición y la restauración colectiva, para analizar cuál es el presente y, sobre todo, cómo ha de ser el futuro más próximo de los servicios de alimentación en residencias y en un entorno cada vez más exigente, no solo desde el punto de vista normativo y operativo, sino también social, con un usuario que prioriza el bienestar y el disfrute.

Un sector que se enfrentará en el futuro a una nueva situación. Por un lado, en los próximos meses entrarán en vigor nuevas normativas destinadas a garantizar menús más saludables y equilibrados en estos centros, un cambio que obliga al sector a replantear cómo se diseñan, gestionan y sirven estas comidas. Y por otro lado, el sector se enfrenta a una situación de sobresaturación de la demanda, dado el aumento exponencial de la población sénior en los próximos años.

La alimentación de las residencias de mayores 

Durante esta primera jornada, celebrada ayer lunes, hubo un acuerdo generalizado respecto a que la alimentación en residencias no puede seguir abordándose únicamente desde el cumplimiento nutricional, sino que debe evolucionar hacia modelos que integren la experiencia del usuario, la personalización y la capacidad de elección, sin perder de vista las limitaciones organizativas y presupuestarias propias de estos centros. Sin embargo, esta adaptación y flexibilidad ha de tener en cuenta también la viabilidad y sostenibilidad de un sistema que puede tensionarse.

En todo caso, sea como sea, el modelo tiene que dirigirse, según subrayaron todos los expertos, hacia un modelo de alimentación que cubra las necesidades nutricionales, que cumpla con las normativas de seguridad alimentaria, pero que sea, sobre todo, experiencial, de modo que el residente reconozca y disfrute con lo que come.

Resumen
El placer de comer, clave en la alimentación de las residencias de mayores (Foto Restauración Colectiva)
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El placer de comer, clave en la alimentación de las residencias de mayores (Foto Restauración Colectiva)
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La alimentación de los mayores tiene que dejar de ser entendida como un servicio básico (para cubrir únicamente necesidades nutritivas) para consolidarse como un punto clave del bienestar y de la calidad de vida de los usuarios de las residencias de personas mayores.
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