Desde que los celtíberos se hicieron presentes y sedentarios en nuestros territorios y comenzaron la cría de las piaras de cerdos, si hay un producto predominante en la historia de la gastronomía española, ése es el porcino, ya sea directamente la carne fresca o cocida, o en forma de embutidos y derivados, tanto curados como en salazón.
El hecho es que hoy en día no hay región donde la tradición porcina y charcutera no esté presente; desde el lacón cocido de Galicia, con o sin grelos, y su androlla orensana y lucense, sin dejarnos los chicharrones, reyes del tapeo en Galicia, a las migas o las patatas revolconas extremeñas con sus torreznos, o esa manteca ‘colorá’ del desayuno andaluz. Sin olvidar las morcillas de Burgos, las carcamusas toledanas o la fabada asturiana que no se concibe sin su morcilla, su tocino y su chorizo, o los bollus preñaos Asturleoneses y las maravillosas sobrasadas mallorquinas. Y esos jamones de capa blanca, fuet, butifarras o longanizas, salchichones, chorizos y lomos, morcones de toda la geografía nacional.
Carne blanca, versátil, asequible, saludable y deliciosa, el cerdo es una auténtica estrella de la cocina española que da lugar a platos tan sabrosos como estos Solomillos con salsa de queso y toque de limón, una receta ofrecida por la Interprofesional del Porcino Español de Capa Blanca (Interporc).
Solomillo de cerdo con salsa de queso azul y un toque de limón
INGREDIENTES
- 2 solomillos pequeños de cerdo
- 50 g de queso azul
- 1 vaso de nata ligera
- El zumo de un limón
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra
- Sal
ELABORACIÓN
En un cazo al fuego derretimos el queso con la nata ligera y el zumo de limón. Dejamos hervir durante 5 o 10 minutos hasta que quede una salsa cremosa y salpimentamos al gusto.
Por otro lado, hacemos los solomillos en una plancha o sartén antiadherente con un poco de aceite de oliva.
Servimos los solomillos con la salsa de queso por encima y acompañados de alguna guarnición al gusto.





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