El proyecto de interiorismo sobre el que se diseñó Sever Bar, un peculiar local en la ciudad rusa de San Petersburgo, no es invasivo, aunque tampoco es exactamente un proyecto de restauración, ni se trata de una transformación cualquiera. Las tristes características originales del lugar, sobre todo el brutal ladrillo y el hormigón en sus […]
El proyecto de interiorismo sobre el que se diseñó Sever Bar, un peculiar local en la ciudad rusa de San Petersburgo, no es invasivo, aunque tampoco es exactamente un proyecto de restauración, ni se trata de una transformación cualquiera. Las tristes características originales del lugar, sobre todo el brutal ladrillo y el hormigón en sus paredes, datan de la época en que San Petersburgo todavía era conocida como Leningrado y el local era exactamente la cámara frigorífica de una panadería llamada ‘Smolninsky’.
Según informa We Heart, una revista especializada en estilo y diseño, los fundadores de Sever Bar tomaron la valiente decisión de mantener el auténtico interior original, añadiendo algunos toques ‘amistosos’ como el rótulo de neón y algunas zonas de azulejos pintados a mano. La iluminación, que logra disimular la severa sensación de humedad, se logra gracias a una serie de particulares lámparas redescubiertas en una antigua fábrica de la era soviética.
El bar es la última aportación al llamado ETAGI Loft Project, un centro artístico que ocupa cinco plantas de un edificio en San Petesburgo que data de 1950. Otras iniciativas establecidas en este centro incluyen galerías, salas de exposiciones, una librería y una cafetería: Además, varios destacados artistas locales se encuentran a diario tras la barra de Sever Bar sirviendo las bebidas, que incluyen una aspirina gratis, un desconcertante detalle que invita a la reflexión.
Foto: We Heart
{jathumbnail off}

