La Unidad de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid) ha recibido el Premio Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que otorga la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición por un trabajo realizado en el campo de la obesidad infantil. El estudio Pérdida de peso en niños/as […]

La Unidad de Endocrinología Pediátrica del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid) ha recibido el Premio Estrategia NAOS (Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad), que otorga la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición por un trabajo realizado en el campo de la obesidad infantil.

El estudio Pérdida de peso en niños/as pre-púberes con sobrepeso/obesidad como consecuencia de una intervención basada en Actividad Física Vigorosa (AFV): efectos sobre la composición corporal, el apetito y la actividad física espontánea, afirma entre sus principales conclusiones que no sólo debe atenderse a la reducción del peso de los niños obesos, si no también a la distribución del peso en su masa muscular, grasa y ósea.

La finalidad del proyecto es mejorar la salud de los niños participantes a través de la actividad física lúdica, además de mejorar la condición física y el desarrollo social de los niños a través de la interacción propia de los juegos, para lo cual se actuó sobre una muestra de 60 niños y niñas, en función de su índice de masa corporal. Los primeros resultados obtenidos evidencian la importancia que tiene el estudio completo de los distintos elementos de la composición corporal de los niños. De ahí la importancia de no centrarse exclusivamente en los cambios de peso sino en el estudio también de la grasa y la masa muscular.

La duración del proyecto fue de 12 semanas, con un total de 20 sesiones divididas en dos sesiones semanales de 90 minutos cada una. Las sesiones se basaron en juegos orientados a la resistencia aeróbica y la fuerza de una intensidad media-vigorosa.

Al inicio y al final del programa se evaluó el peso y la talla, con lo que se halló el índice de masa corporal. A cada niño se le realizó una densitometría ósea para conocer su composición corporal: masa magra, masa grasa y masa ósea. Los niños además contestaron un cuestionario sobre apetito, estilos de vida y alimentación.

Mejoría en la composición corporal

Si nos atenemos a la composición corporal se han observado notables mejorías en todas las variables medidas, aunque sobre todo hay que destacar la pérdida de masa grasa en brazos, piernas y tronco. En conjunto disminuyeron una media de más de 1,5 Kg de masa grasa en tan solo tres meses de actividad física. El porcentaje de grasa disminuyó en torno a un 5%.

La reducción de peso no fue muy significativa (0,6 Kg de media) al igual que la disminución de IMC (0,6 puntos), pero sí en cambio se produjo una mejoría en la composición corporal. Hay que tener en cuenta que al aumentar la actividad física, junto con el desarrollo normal de los niños, su masa magra aumentó notablemente en más de 1,2 Kg. También mejoraron la densidad y el contenido mineral óseo.

Gran implicación de los niños

Los niños con problemas de obesidad participantes han sido activos y partidarios de practicar actividad física. Al encontrarse en igualdad física y motriz con respecto a sus compañeros, participaron activamente en todos las actividades. Durante todo el tiempo estuvieron motivados gracias a la variación de los juegos propuestos y a la falta de competición entre ellos.

En relación al ámbito social y de cambio de actitud de los niños hacia la actividad física y el deporte hubo una adherencia de más del 80% al programa de actividad física. De hecho, todos los chicos formaron un grupo de trabajo sólido y muy concienciado con la importancia que las actividades físicas tenían en su salud.

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