Los pájaros cantores, muchos de los cuales migran desde el norte y el centro de Europa para pasar el invierno en el norte de África, a menudo se detienen en el sur de España, Francia, Portugal e Italia para descansar mientras viajan, y son absorbidos de los olivos durante la noche por una recogida mecánica de aceituna superintensiva.

Así lo asegura una reciente investigación del Instituto de Conservación de la Naturaleza y Bosques de Portugal que recoge la publicación especializada Olive Oil Times y que entre sus resultados ha encontrado que millones de aves mueren en cada temporada de cosecha de olivos en la cuenca mediterránea.

Al parecer, las potentes y deslumbrantes luces que utilizan las máquinas cosechadoras para el tipo de cosecha superintensiva desorientan a las aves, que no son nocturnas, haciendo que no logren escapar cuando comienza la recolección nocturna. Sin embargo, durante el día, las mismas prácticas no son tan peligrosas para las aves, que pueden escapar cuando escuchan que se acercan las máquinas. Pero lo cierto es que la aceituna se cosecha generalmente por la noche cuando baja el termómetro, ya que las temperaturas más frías conservan mejor sus características aromáticas.

“La succión de la cosecha nocturna de los olivos mata, en una dimensión catastrófica y mientras descansan en los arbustos a estas aves que se encuentran legalmente protegidas”, aseguran los investigadores Luis da Silva y Vanessa Mata en una carta abierta a la revista Nature. El equipo de investigación estima que en Andalucía mueren cada año durante la cosecha un total de 2,6 millones de aves, mientras que en Portugal mueren otras 96,000 aves adicionales. Según los científicos, en Francia e Italia se utilizan prácticas similares, pero no se mantienen estadísticas sobre las muertes de aves durante la temporada de cosecha.

Muchas de estas aves afectadas por la captura superintensiva nocturna están clasificadas como especies de paso en reposo, según la Directiva de aves de la Unión Europea, lo que les da derecho a protecciones especiales, asegura Domingos Leitão, de la Sociedad Portuguesa para el Estudio de las Aves, añadiendo que “no deberían estar sujetas a perturbaciones en el período de descanso, si las aves que se encuentran en una hilera de olivos se asustan, vuelan a otra; la Directiva de Aves dice que no deben ser molestados durante el período de descanso”.

Recogida de aceituna en España

En el caso de España, una mayor conciencia de la situación ha llevado a la Junta de Andalucía a investigar el problema, en un esfuerzo para tratar de legislar una solución antes de que se inicie la próxima recolección de la aceituna en octubre.

Durante la investigación, la Junta descubrió que muchos productores de olivos tomaban a las aves muertas y las vendían a hoteles locales para ser ofrecidas como ‘pajaritos fritos’, una práctica altamente ilegal, especialmente cuando se incluyen especies en peligro de extinción.

“Según la Guardia Civil y el Ministerio de Medio Ambiente, una buena parte de estas aves son vendidas por los operadores de los recolectores o las cooperativas a la industria hotelera rural para el consumo. Esta práctica es ilegal y está fuertemente condenada por el Ministerio de Salud debido a la falta de garantías de salud suficientes para la salud pública”, aseguran a Olive Oil Times fuentes de la Junta de Andalucía.

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Denuncian la muerte de millones de pájaros cada temporada de recogida de aceituna
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Denuncian la muerte de millones de pájaros cada temporada de recogida de aceituna
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Cada temporada, millones de pájaros que en su migración a África se detienen en los olivos del sur de Europa son absorbidos durante la noche por una recogida mecánica de aceituna superintensiva.
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