La carne “criada” artificialmente en laboratorio podría minimizar las emisiones perjudiciales asociadas con la ganadería convencional, pudiendo llegar a convertirse en una alternativa más ecológica para los consumidores que no pueden soportar ser vegetarianos, pero a los que sin embardo sí les gustaría contribuir a reducir el impacto medioambiental que sus alimentos provocan en al […]

La carne “criada” artificialmente en laboratorio podría minimizar las emisiones perjudiciales asociadas con la ganadería convencional, pudiendo llegar a convertirse en una alternativa más ecológica para los consumidores que no pueden soportar ser vegetarianos, pero a los que sin embardo sí les gustaría contribuir a reducir el impacto medioambiental que sus alimentos provocan en al atmósfera terrestre, según parecen indicar los resultados de una nueva investigación realizada por científicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Amsterdam y que recoge el pasado 20 de junio el diario británico The Guardian.

El estudio ha detectado que el crecimiento de la carne en laboratorio en lugar del tradicional sacrificio de los animales genera sólo una pequeña fracción de las emisiones de gases de efecto invernadero que generalmente están asociadas a la producción ganadera convencional.

Contribución a la alimentación mundial

Además, los investigadores creen que los resultados de su trabajo sugieren que la carne artificial podría ayudar a alimentar a la creciente población mundial al tiempo que reduciría el impacto sobre el medio ambiente.

De acuerdo con el análisis realizado por científicos de la Universidad de Oxford y la Universidad de Amsterdam, el cultivo de tejidos en laboratorio podría reducir los gases de efecto invernadero hasta en un 96% en comparación con los que se producen con cría de animales a través de métodos tradicionales.

El proceso requeriría un gasto de energía entre un 7% y un 45% inferior al que se necesitaría para producir la misma cantidad de carne mediante el proceso normal y además podría diseñarse de modo que se utilizara tan solo el 1% de la tierra y el 4% del agua asociada con carne convencional.

“Los impactos medioambientales de la carne cultivada podrían ser sustancialmente más bajos que los de la carne producida de forma convencional”, asegura Hanna Tuomisto, el investigador de la Universidad de Oxford que dirigió el estudio.

“No estamos diciendo que podamos, o necesariamente queramos, reemplazar la carne criada tradicionalmente ya, en estos mismos momentos” argumentaba Tuomisto, “sin embargo, nuestra investigación demuestra que la carne cultivada podría ser parte de la solución a la futura alimentación de la creciente población mundial y al mismo tiempo podría contribuir a reducir las emisiones y el ahorro de energía y agua. En pocas palabras, la carne cultivada es potencialmente una manera mucho más eficiente y respetuosa con el medio ambiente de poner la carne sobre la mesa. “

Aportación al bienestar animal

Aparte de su pronóstico sobre los beneficios medioambientales, la carne de cultivo de laboratorio también podría ayudar a proporcionar una fórmula de nutrición barata y a mejorar el bienestar animal, así como a –potencialmente- eliminar  una parte de la presión que la cría ganadera ejerce sobre un gran porcentaje de los terrenos agrícolas en todo el mundo.

La proteína animal es una parte integrante y cada vez más creciente de las actuales dietas alimentarias, debido sobre todo a que millones de personas pertenecientes a economías recientemente emergentes como China o India, que provienen de la pobreza, tienen una enorme capacidad –y necesidad- de incorporar la carne a su alimentación diaria.

La presión que esto genera ha sido un factor importante en el rápido aumento de los precios del grano, la deforestación en el Amazonas, la creciente escasez de agua y la contínua presión por encontrar nuevas tierras de cultivo, un hecho que ha llevado al “acaparamiento de tierras” por parte de países como China, que están comprado terrenos agrícolas a otras naciones más pobres.

Podría estar en el mercado en 5 años

El científico de la Universidad de Oxford al cargo del estudio, Hanna Tuomisto, predice que si hubiera más recursos que apoyaran la investigación, el primer laboratorio de producción comercial de carne podría estar disponible dentro de cinco años. Las primeras muestras conseguidas –comenta Tuomisto- son propensas a ser como la carne picada en cuanto a su textura, mientras que la producción de filetes similares a los actuales podría llevar al menos cinco años más.

El estudio cuenta ya con la financiación inicial de New Harvest, una organización de investigación sin fines de lucro que trabaja para desarrollar alternativas a la carne producida de forma convencional y más recientemente de la organización anti consumo de carne People for the Ethical Treatment of Animals (Gente por el Tratamiento Ético de los Animales) ya está financiando la investigación liderada por la Universidad de Oxford sobre estas nuevas técnicas, cuyos resultados serán publicados en Environmental Science & Technology.