La cultura andina, heredera de la antigua nación diaguita-calchaquí del Imperio Inca, del pasado colonial hispánico y del espíritu criollo que luchó por la independencia argentina, sumada a los imponentes paisajes de la Puna salteña, son algunos de los atractivos que ofrece este apasionante recorrido en el Tren a las Nubes.

En la provincia norteña de Salta, el Tren a las Nubes vuelve a abrir un año más sus puertas ofreciendo un bello e interesante recorrido por la cultura andina. A partir del próximo 9 de julio, y con una frecuencia de tres viajes por semana, esta propuesta permite realizar uno de los itinerarios ferroviarios más espectaculares del mundo.

Desde la capital de la provincia hasta La Polvorilla, en San Antonio de los Cobres, todo es una fascinante experiencia, cruzando por un sinfín de paisajes y bellas poblaciones, y conociendo lugares como la Quebrada del Toro y Santa Rosa de Tastil, sitio incluido en el Qhapaq Ñan, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En esta ocasión el tren combina trayectos terrestres y ferroviarios y cuenta con un cupo de 300 pasajeros por recorrido. Las salidas programadas para este año son los martes, jueves y sábados a partir del 9 de julio.

A bordo de un tren que cuenta con todos los servicios necesarios para que la aventura sea realmente placentera —guías bilingües especializados, desayuno, merienda y acompañamiento médico durante todo el recorrido—, el viajero parte a primera hora de la mañana de la ciudad de Salta, atraviesa el Valle de Lerma, se interna en la Quebrada del Toro y llega al territorio inmenso de Puna.

4.200 metros sobre el nivel del mar

El tren tiene dos paradas, ambas casi al final del trayecto. La primera es sin duda la más impresionante, ya que, tras la ascensión hasta los 4.200 metros sobre el nivel del mar, se atraviesa el Viaducto La Polvorilla, un enclave en el que la inmensidad de la Puna se despliega en toda su magnitud. Este viaducto se levanta a 63 metros de tierra y traza una curva de 224 metros de longitud. Al finalizar el trayecto, los pasajeros pueden bajar, sentir el aire limpio sobre la cara, caminar despacio, acostumbrando el cuerpo a la altura, y tomar fotografías que atestiguan que uno toca, literalmente, las nubes.

La segunda parada es en San Antonio de los Cobres, un antiguo pueblo donde se puede conocer el estilo de vida y algunas de las expresiones culturales de la región: bailes y músicas tradicionales, artesanías y tejidos de lana de llama, vicuña y alpaca. Desde aquí, el viaje continúa en bus de regreso a la ciudad de Salta.

El pasado año, el Tren a las Nubes transportó a 10.350 pasajeros. Para 2016, las autoridades argentinas esperan llegar a 19.000. Un 20% de los viajeros que se suman a esta travesía son extranjeros. La nacionalidad que predomina es la francesa, aunque se pueden ver turistas de todas partes del mundo.

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El Tren a las Nubes, un apasionante recorrido por la cultura andina
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En la provincia norteña de Salta, el Tren a las Nubes de Argentina vuelve a abrir un año más sus puertas ofreciendo un bello e interesante recorrido por la cultura andina.
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