Se trata  del pisto de toda la vida, pero con una presentación diferente. El toque que aportamos al plato tradicional es muy sencillo: en lugar de trocear las verduras -cebolla, pimiento, tomate, calabacín- tipo juliana, como siempre se ha hecho, se cortan todas ellas en lonchas finas, lo más parecidas posible de tamaño y de […]

Se trata  del pisto de toda la vida, pero con una presentación diferente. El toque que aportamos al plato tradicional es muy sencillo: en lugar de trocear las verduras -cebolla, pimiento, tomate, calabacín- tipo juliana, como siempre se ha hecho, se cortan todas ellas en lonchas finas, lo más parecidas posible de tamaño y de grosor.

La receta es la misma: las rodajas se hacen en una sartén con una cucharada de aceite de oliva virgen en el que previamente hemos dorado un diente de ajo, también cortado en láminas, para no desentonar.

Una vez hechas las verduras, aproximadamente durante unos ocho minutos, se salpimientan y se enriquecen con alguna especia, según los gustos.  A todo lo anterior se le añade una buena dosis de tomate frito casero  -o comprado de buena calidad- y se deja a fuego medio unos minutos.

El resultado, un plato nuevo, al que la diferencia de forma y grosor de los componentes le aporta unas texturas y sobre todo una sensación, muy diferente a la de la versión tradicional.

Ingredientes: cebolla, pimiento, tomate, calabacín, ajo, aceite de oliva, tomate frito, especias al gusto.