El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha iniciado una campaña de investigación en el golfo de Vizcaya para comprobar la mejora de la selectividad de las redes de pesca de arrastre de fondo.
Con la dirección científica de la Fundación AZTI – Centro de Investigación Marina y Alimentaria, los trabajos de la campaña Selectividad 2025 se realizan a bordo del buque oceanográfico Emma Bardán con varios objetivos: por una parte, estudiar los efectos de una serie de modificaciones en la red de arrastre de fondo y comprobar su selectividad y, por otra, analizar los efectos de las modificaciones que se han desarrollado en la selectividad del tipo de arrastre ‘baca’ (o arrastre de fondo) en la pesca comercial, utilizada habitualmente para la captura de especies como la merluza, el gallo, el bacalao…
Mejorar la selectividad en las redes de arrastre
En el arrastre de fondo, la abertura de la red se mantiene abierta por medio de dos paneles rectangulares o puertas que son arrastradas a través del fondo. La red se mantiene en contacto con el fondo y puede ser equipada con sistemas de selectividad para evitar la captura de especies no deseadas o de tamaños pequeños, que es lo que se quiere comprobar y mejorar con esta iniciativa.
Además, se van a realizar grabaciones submarinas dentro de la red y en la proximidad de los dispositivos para obtener información acerca del comportamiento de las diferentes especies.
El buque oceanográfico Emma Bardán es, junto con el Vizconde de Eza y el Miguel Oliver, uno de los tres buques de investigación pesquera y oceanográfica de la Secretaría General de Pesca. El Emma Bardán es el más pequeño de los tres, con 29 metros de eslora y 7,5 de manga, preparado y equipado para el desarrollo de campañas multidisciplinares con dos laboratorios y un diseño para reducir al mínimo los ruidos y vibraciones, lo que le permite la obtención de datos acústicos de investigación pesquera de gran calidad.


